Italia y Alemania se enfrentan por el destino del cuerpo de Priebke

Ninguno de los dos países acepta que el ex oficial nazi sea sepultado en su tierra; evalúan la posibilidad de llevar sus restos a una tumba anónima o directamente cremarlo
Erich Priebke, que murió el viernes, a los 100 años, sin arrepentirse de su pasado de criminal nazi, sino con una reivindicación del nacionalsocialismo y la negación del Holocausto, se convirtió ayer en el centro de una inédita pulseada entre Italia y Alemania.

Ayer, después de que los disturbios impidieron el funeral privado del ex oficial nazi en una iglesia lefebvrista de Albano Laziale, en las afueras de Roma, sus restos fueron llevados por motivos de orden público al aeropuerto de Pratica di Mare, al sur de esta capital.

Anoche, sin embargo, fueron trasladados a un lugar desconocido. Nadie, en efecto, hasta ahora acepta que el "verdugo" de las Fosas Ardeatinas -como se llama la masacre de 335 italianos, entre ellos 75 judíos, del 24 de marzo de 1944 en Roma, en represalia por un atentado contra las fuerzas nazis del día anterior- quede sepultado en su tierra.

Roma, escenario de la matanza durante la Segunda Guerra Mundial, ya anunció que no quiere en su suelo la tumba del ex oficial de las SS que nunca se arrepintió. La Argentina, donde Priebke vivió durante varias décadas hasta que fue extraditado, en 1995, advirtió lo mismo, así como su Alemania natal, que ayer se desentendió del tema.

"El cuidado de los muertos le toca al Estado donde una persona murió; no hay una responsabilidad del gobierno federal alemán en este tema; hubo contactos informales, sí, pero no depende de nosotros encontrar una solución", dijo, desde Berlín, Martin Schaefer, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Más tarde, sin embargo, el ministro del Interior de Brandeburgo, región que incluye la comuna de Hennigsdorf, donde nació Priebke, dijo que, en última instancia, podría llegar a pensarse en una tumba sin nombre para él, para evitar que pueda convertirse en un "punto de atracción neonazi".

Según la ley italiana, los restos mortales de una persona pertenecen a sus herederos. Pero, complicando las cosas, ninguno de los dos hijos del ex oficial nazi reclamó hasta ahora a su padre ni expresó deseo alguno sobre el tipo de sepultura.

"Pienso que la memoria no debe ser cancelada, pero al mismo tiempo creo que las histerias de cualquier tipo no ayudan", dijo la canciller Emma Bonino.

Como ayer se conmemoraba el 70° aniversario de la deportación de 1024 judíos del gueto de Roma, entre ellos 200 niños, por parte de las fuerzas alemanas, el 16 de octubre de 1943, nadie se atrevió a mover a Priebke del aeropuerto militar de Pratica di Mare. Debido a la sensibilidad de la fecha, desde el principio se había descartado que su funeral se celebrara el mismo día, en el que hubo diversos actos recordatorios. En uno de ellos se leyó una carta de Francisco al rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, en la que destacó que hacer memoria significa un llamado a "no dejarse arrastrar por ideologías, a no justificar jamás el mal y a no bajar la guardia contra el antisemitismo".

Mientras tanto, ardían las polémicas por el caos de anteayer en Albano Laziale, por los incidentes entre vecinos contrarios al funeral de Priebke en una iglesia lefebvriana y grupos de neonazis. Tanto es así que su abogado, Paolo Giachini, decidió suspender el funeral privado porque por los disturbios no habían podido llegar los parientes y amigos de su cliente. Ayer, tras una reunión con el prefecto de Roma, Giachini, que dejó de ser el representante legal de Priebke, indicó que una solución podría llegar a ser la cremación "si la familia está de acuerdo". Pero habrá que esperar.

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