Delegaciones de ambas partes buscan alcanzar una tregua duradera; estiman en Gaza daños millonarios por la devastación, que dejó a miles de palestinos sin hogar
Tras 29 días de bombardeos, muerte y destrucción, las armas callaron ayer en la Franja de Gaza y una luz de esperanza comenzó a crecer en la región, con la retirada de las fuerzas terrestres israelíes del enclave palestino y la entrada en vigor de una tregua de 72 horas entre Israel y Hamas, que negocian en El Cairo un alto el fuego permanente.
Minutos antes de que empezara a regir el cese de hostilidades, ambas partes desplegaron su poder de fuego: Hamas lanzó una salva de cohetes en "venganza por las masacres" de Israel, que respondió con por lo menos cinco ataques contra Gaza.
Poco después, sin embargo, el ejército israelí anunció el retiro total de sus tropas del territorio palestino, tras lograr su objetivo principal de destruir los túneles clandestinos de Hamas para infiltrarse en Israel. "Todos se fueron", declaró el general israelí Moti Almoz.
Las tropas y los tanques serán "redistribuidos en posiciones defensivas fuera de la Franja de Gaza y vamos a mantener esas posiciones", advirtió, no obstante, el teniente coronel Peter Lerner, lo que refleja la disposición de Israel a responder en caso de ataques palestinos. "Los próximos días serán un test", explicó Almoz.
Una delegación israelí, en tanto, llegó anoche a El Cairo para sumarse a las negociaciones con las autoridades egipcias que, a su vez, median con las facciones palestinas para alcanzar una tregua permanente en la Franja de Gaza.
La delegación palestina entregó anteayer un documento a Egipto que recoge sus principales reivindicaciones para alcanzar un alto el fuego prolongado y que deja entrever que el grupo Hamas, que gobierna Gaza desde hace siete años, estaría dispuesto a permitir que su antiguo rival, el presidente palestino Mahmoud Abbas, que gobierna en Cisjordania, encabece la reconstrucción del territorio.
En los próximos días, las cruciales conversaciones en El Cairo prometen ser arduas, ya que las partes beligerantes plantean exigencias opuestas. Los palestinos insisten en que Israel ponga fin a su bloqueo en Gaza, la liberación de presos y la reapertura de los pasos fronterizos. Israel, por su parte, exige que Gaza sea totalmente desmilitarizada.
DESTRUCCIÓN
Ayer, en Gaza, donde cerca de medio millón de personas fueron desplazadas por los combates, miles de palestinos comenzaron a dejar los refugios de la ONU para regresar a sus casas, que en muchos casos encontraron destruidas.
Sentado sobre un montón de escombros en el borde de la ciudad norteña de Beit Lahiya, Zuhair Hjaila, un palestino de 33 años, con cuatro hijos, contó que había perdido su casa y su supermercado. "Ésta es una destrucción completa. Nunca pensé que volvería a encontrar una zona de terremoto", dijo.
"Nunca vi este tipo de destrucción antes", expresó, por su parte, el jefe del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, que dijo estar "profundamente conmocionado".
La ofensiva de cuatro semanas en la Franja dejó una enorme devastación. Según el viceministro de Economía palestino, Taysir Amro, la guerra causó daños estimados entre 4000 y 6000 millones de dólares en el enclave, donde viven 1,8 millones de habitantes. Ese balance "podría aumentar una vez que se sumen los efectos indirectos sobre la población", más de la mitad de la cual vive bajo el umbral de pobreza, precisó Amro.
Autoridades palestinas dijeron que se realizará una conferencia de donantes para recaudar fondos para la reconstrucción de Gaza el mes próximo, en Oslo.
Mientras la tregua se asentaba en Gaza, el ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riad al-Malki, dijo que existía "clara evidencia" de crímenes de guerra cometidos en Gaza por parte de Israel durante su ofensiva y se reunió con fiscales de la Corte Penal Internacional para pedirles que realizaran una investigación.
Según un parte militar israelí difundido ayer, desde el 8 de julio, cuando comenzó la operación Barerra Protectora, Israel atacó 4800 objetivos y movilizó a 82.000 reservistas. Los palestinos, por su parte, lanzaron más de 3300 cohetes contra el territorio israelí.
Según el vocero del Ministerio de Salud de la Franja, Ashraf al Qedra, en las cuatro semanas de combate murieron 1867 palestinos (entre ellos 430 niños y adolescentes y 243 mujeres), así como 67 israelíes.
La actual tregua de 72 horas es la segunda que las partes acuerdan en los últimos cuatro días. La anterior, negociada con mediación de Estados Unidos y la ONU, duró apenas 90 minutos y terminó en un baño de sangre, por lo que muchos miran con escepticismo el alto el fuego actual.

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