Cuando los caminos de la lógica se cierran, aparece la creatividad. Esto es lo que sucedió en Peruzzotti cuando un grupo de vecinos decidieron recurrir a un pasacalles para pedirle al intendente que la plaza del barrio vuelva a estar en condiciones para ser utilizada.
Asimismo, la irónica consulta apunta también a los escasos horarios en los que la plaza permanece abierta. “La señora que cuida y se encarga de su apertura lo hace a la hora que quiere, cierra a la hora que quiere y los domingos ni aparece”, aseguró uno de los vecinos impulsores de la iniciativa.

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