Iribe reconoció a los imputados y señaló que los “levantó” a una cuadra de donde apareció Alonso

Iribe reconoció a los imputados y señaló que los “levantó” a una cuadra de donde apareció Alonso
Por más de una hora, declaró Rafael Iribe, el remisero que habría llevado -desde la agencia ubicada en Berutti y Del Valle (a una cuadra del lugar donde hallaron a Alonso)- a los dos imputados. Ratificó su declaración anterior, reconoció las pruebas del tribunal y a los imputados, dijo que los “levantó” a una cuadra de donde apareció el auto del abogado. Para la defensa de Alonso “fue un testimonio útil”.
La segunda jornada del juicio por el asesinato del abogado Marcos Alonso comenzó este viernes desde las 09:00, con la declaración de Rafael Iribe, testigo clave para la causa. El relato del remisero se efectuó sin público, ya que éste se encuentra bajo el sistema de protección de testigos, y se extendió por algo más de una hora y quince minutos.

Se pudo corroborar que Iribe ratificó sus declaraciones anteriores realizadas a infoeme.com, reconoció las pruebas del tribunal y a los imputados, dijo que los levantó a una cuadra de donde apareció el auto del abogado. Para la defensa de Alonso “fue un testimonio útil”.

Durante la declaración, sólo estuvieron presentes en la sala los jueces del tribunal, fiscales, abogados y los imputados. En los pasillos, los familiares de Ibáñez, Diego Alonso, quien esperaba para prestar declaración, Isidro Rodríguez y otros familiares aunque todavía no llegó la madre de Marcos, ni tampoco la viuda, Fabiana Márquez.

El relato de Iribe podría complicar seriamente a los dos imputados -Juan Ramón “Jhonny” Ibáñez y Roberto Eliseo “Negro” Castilla Rocha-, ya que el día en el que se halló al abogado muerto dentro de su auto llevó desde la agencia ubicada en Berutti y Del Valle (a una cuadra del lugar) a los presuntos asesinos del letrado.

El 18 de marzo de 2010, el remisero fue hallado en ruta 226, a la altura de Urquiza, maniatado de pies y manos a metros de su Ford Galaxy bordó, en un aparente robo pero finalmente se dedujo que no fue un asalto, sino un “apriete” para obligar al silencio.

Bajo el sistema de protección de testigos, Iribe dejó Olavarría para radicarse en otra ciudad.

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