Invicto a salvo en el último suspiro

Invicto a salvo en el último suspiro

Quilmes le ganó a Boca y sigue sin perder en Once Unidos

El básquetbol tiene esas cosas que lo hacen tan atractivo, aún para el espectador neutral. Quilmes llegó a ganar por 20 puntos de ventaja y estuvo a un segundo de perder el partido. Pero en ese segundo, un destello de inspiración de Luis Cequeira le permitió capturar el rebote ofensivo y convertir el doble del triunfo para el "tricolor", que superó a Boca Juniors, anoche, por 82 a 81, en un partido trepidante. Lindo clima para un gran marco en Once Unidos e invicto en Parque Luro a salvo para los de Luro y Guido, en una nueva jornada de la Liga Nacional "A" de Básquetbol.

Dos caras claramente diferenciadas tuvo el cuarto inicial. Una, la primera, muy favorable a Quilmes. Su defensa eficiente propició pérdidas del rival y la vía del contraataque fue muy bien usufructuada, con Walter Baxley como principal definidor.

Boca respondía con un respetable tiro de 4/5 metros del pivote De Angelo Riley, pero la diferencia entre uno y otro se fue haciendo muy notoria, tanto en el juego como en las cifras. Quilmes disfrutó de un largo rato de dominio y el resultado se abrió a 12-4 y 16-7 (máxima ventaja hasta allí), a 3m14s del primer descanso.

Entonces, la mano cambió. Boca fue más criterioso para atacar y cuidar sus posesiones, le quitó velocidad a las ofensivas quilmeñas y encontró gran rédito en los aciertos lejanos de Isaac Sosa y Jonatan Treise. Y la primera vuelta de recambios le cayó mejor al "xeneize", sobre todo el de Axel Weigand por el improductivo Matías Sandes.

El visitante se acercó, metió presión y obligó a un mal cierre de Quilmes, que vio esfumarse en muy poco tiempo toda la ventaja acumulada. Incluso un triple postrero de Fabián Ramírez Barrios le dio el triunfo parcial a Boca, con un rendidor 3/5 en triples, ampliamente mejor que el 0/4 de Quilmes.

Demoró en salir de su letargo el local, ya que Boca volvió a castigar desde lejos con Weigand y estableció un inesperado 18-25, en el peor momento del local, que comenzó a resurgir con una serie de acciones de diverso origen. Para empezar, el primer triple del partido, conseguido por Federico Marín, para cortar la sequía (0/5 hasta allí, iban casi 12 minutos y medio de juego); luego, el empate en 25 con dos libres de Maximiliano Maciel, tras una falta opinable sancionada sobre Pedro Calderón. Y enseguida, un ataque rápido de Nicolás Copello detenido con falta -fuerte pero no antideportiva- de Tayavek Gallizi. Apenas sancionada la infracción, Calderón, que venía molesto por el cobro anterior, lo empujó a Gallizi, el santafesino le hizo frente y todo concluyó con un foul técnico para cada uno. Fue la tercera personal de Calderón -útil hasta allí-, quien tuvo que irse al banco.

Con la efervescencia del juego "in crescendo", llegó un golazo de Baxley con falta incluida tras hacerle un nudo a Sosa, y el festejo mostró una cara cada vez más "tribunera" del goleador.

A esa altura, el trámite había cambiado otra vez de dueño, el enfocado Federico Marín sumó seguido para agrandar la renta y un "costa a costa" de Luis Cequeira finalizó en doble con el tiempo extinguiéndose para concretar un cierre de primera mitad a toda orquesta.

La confianza de Quilmes subía en la medida que decrecía la de su oponente. Una versión mejorada de Baxley, anotador y pasador, un activo Diego Romero y altos porcentajes de eficacia rubricaron adelante el encomiable esfuerzo defensivo, que había permitido sólo 12 puntos de Boca en el segundo segmento y extendió su vigencia al período siguiente.

En su pico máximo de rendimiento Quilmes se situó 20 puntos arriba (57-37) en la mitad exacta del capítulo.

Obligado a probar otra cosa, Boca volvió a una formación sin pivote y a una defensa zonal que confundió por completo al "tricolor". Y en ofensiva, Lucas Faggiano estuvo intratable y además se le abrió el aro a los tiradores, por lo cual la ventaja se redujo a la mitad (60-50) antes se iniciar el último cuarto. En los últimos 5 minutos de ese tercer parcial, el conjunto de Leandro Ramella sólo anotó 3 puntos (un triple de Baxley).

La puntería a distancia de Boca se mantuvo infalible en el reinicio y prácticamente hubo que comenzar todo otra vez (60-58), con los necesarios regresos de Baxley y Romero para poner algo de orden.

Un oportuno triple de Luca Vildoza colocó a Quilmes adelante 70-64, todavía con 5 minutos por jugar.

Boca no se resignaba, convertía rápido a defensa para dejar sin efecto las posibles réplicas de su oponente, y una sucesión de positivas apariciones de Riley lo mantuvieron en juego.

Tuvo que aparecer el "todo terreno" Maximiliano Maciel con otro impacto de tres puntos que solucionó una ofensiva sucia para darle nuevo aire a Quilmes, aunque una pérdida de Baxley y posterior doble de Riley pusieron otra vez las cosas en paridad total (76-76) a un minuto y medio del epílogo. Todo era posible. Pese a dos o tres muy buenas defensas de Sosa sobre Baxley, el moreno de Quilmes anotó un doble que parecía decisivo, pero del otro lado, Riley aguantó la doble marca, descargó para Ramírez Barrios y éste anotó y se ganó un libre que no convirtió pero igual dejó a su equipo arriba (80-81), con 13 segundos por jugar. Era clavado que la última bola iba a ser de Baxley y así fue. Pero se quedó corto. Y allí apareció Cequeira, con el último aliento para capturar el rebote ofensivo y sentenciar una victoria festejadísima.

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