En enero de 2014, el gobernador José Alperovich anunció que en setiembre de ese año se inaugurarían los túneles que unirían las calles Marco Avellaneda y Suipacha, a través de las calles Córdoba y Mendoza.
El gobierno nacional, según explicó el propio Alperovich, aportó para el emprendimiento 60 millones de pesos, cuyo destino hoy es incierto.
Las obras, facturadas por empresas constructoras amigas de Alperovich, se encuentran abandonadas.
Mientras los funcionarios kirchneristas de la obra pública comienzan desfilar por los tribunales federales, esta situación se proyecta como un fuerte dolor de cabeza para el ex gobernador.
El uso indebido de fondos nacionales es investigado por la justicia federal en varias provincias. Hace pocas horas, se imputó al ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido por presuntos sobreprecios en obras en Santiago del Estero, incluyendo el Aeropuerto de Termas de Río Hondo y edificios ministeriales.
Desde Cambiemos se están impulsando investigaciones similares para conocer el destino de los multimillonarios recursos que recibió Alperovich durante la década kirchnerista.
El caso de los túneles es uno de los más emblemáticos. La obra fue adjudicada a través de una "licitación privada" a las empresas Ingeco, Di Bacco y Tensolite, todas muy cercanas a Alperovich.
"Se abre la ciudad; en este momento había un cinturón ferroviario que no permitía que se abra; con esto podrán pasar por calles Mendoza y Córdoba peatones, autos, ómnibus, camiones, el camión de bomberos, taxis y autos particulares. Los únicos que no podrán pasar son los ómnibus de doble altura; lo demás, sí”, precisó Alperovich.
Alperovich había anunciado en 2014 que los fondos ya habían llegado a Tucumán, y presentó pomposamente un video del Proyecto Paseo Bicentenario:


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