Un sujeto sin identificar, filmado de espaldas y con voz distorsionada, admitió haber presenciado, como militar, escenas de torturas durante la última dictadura. La persona vive en Ushuaia pero los hechos que relató al programa de Yámanas Producciones habrían ocurrido en la provincia de Córdoba. La legisladora Elida Deheza se presentó ante la Fiscalía Federal y pidió que se identifique al hombre para que declare.
El sujeto, que también viste en la entrevista un gorro oscuro, reconoce que formó parte de la Fuerza Aérea (dice que con el grado de suboficial, después de haber hecho el servicio militar obligatorio) y se postula como una especie de testigo privilegiado que pudo ver de cerca las peores escenas de torturas y vejámenes cometidos en un centro clandestino de detención de la provincia de Córdoba, algunas de las cuales describe en la nota con lujo de detalles.
A raíz de ello, la legisladora de Encuentro Popular Elida Deheza, detenida ilegalmente durante la última dictadura militar, realizó ayer una denuncia ante el fiscal Federal de Ushuaia Juan Arturo Soria, pidiendo que se identifique a la persona y se la investigue por la presunta comisión de delitos de lesa humanidad.
Deheza requirió que se le tome declaración al productor del programa televisivo, y que se le solicite el material en crudo de la entrevista.
Según trascendió, Juan Pablo Castro, responsable de Yámana Producciones, fue citado en la víspera por la Fiscalía para prestar declaración testimonial y aportar el video con el reportaje.
“Si sabía estaba adentro”
“Nadie es testigo, ni de secuestros, ni de robo de bebés, ni de asesinatos ni de ejecuciones, si no está adentro”, afirmó Deheza ayer en diálogo con un periodista de EDFM.
“No sabía que iba a haber un testimonio de esta magnitud. Conocía el contexto del programa y por eso le pedí a amigos míos que lo graben. Resultó que enseguida me llamaron para contarme lo que había sucedido y después pude verlo a través de YouTube. Y lo que vi es una persona que con la impunidad que produce salir de espaldas, no mostrar su cara ni dar su nombre, se muestra como alguien que ha sido parte de un grupo de tareas en un centro clandestino de detención”, aseguró también la legisladora.
La funcionaria, que aportó su testimonio en el mismo programa como víctima de la represión ilegal, recalcó que el sujeto identifica por apodos a quienes ejecutaban detenidos. “Quiere decir que él era parte y además tiene una memoria recortada, porque se acuerda de todo pero no del nombre de ninguna persona”, observó.
Según Deheza, “no hay mejor manera de resolver esto que trasladarlo a la Justicia para que se investigue. Si es un delirante tendrá que ir a un lugar que lo atienden pero como todo indica que maneja información de hechos que sucedieron realmente y que no son tan públicos, que sólo los que andamos detrás de la causa de derechos humanos conocemos, me parece que la Justicia debe tomar intervención”, indicó.
La Legisladora pretende que este sujeto sea identificado y llamado a declarar “urgente”, además de comunicarse la situación a los juzgados de Córdoba donde se llevan adelante “los procesos de este tipo destinados a llegar a la verdad histórica, y por delitos que son imprescriptibles”.
Fragmentos del testimonio que desató la polémica
“Loco”, “Caco” y “Tarado”
“Algunos de los torturados no podían tener más hijos. No son más reproductores. Porque en particular, la tortura era en los testículos, todo con electricidad de bajo voltaje que los dejaba estériles”.
En estos términos habló el sujeto sin identificar que prestó testimonio para el programa Punto Scotia, emitido el lunes por Canal 11, y que admitió haber estado dentro de un centro clandestino de detención en Córdoba, durante la última dictadura militar, en carácter de militar.
“A las mujeres les metían en su vagina determinados aparatos que por lo general eran todos hechos de madera y de plástico, obviamente no comprados”, detalló el supuesto “testigo”, y agregó que “donde yo estaba eran lugares pequeños donde siempre había cinco personas tiradas de cada lado y quedaba un espacio en el medio por donde caminaba un custodia que ejecutaba gente si le pedían ir al baño”.
Sobre los “ejecutores”, precisó que “había uno de mediana estatura y otro un poco más bajo, apodados “Loco” y “Caco”. Y había otro físicamente grande, al que apodaban “Tarado”, que no le temblaba la mano para ejecutar”, confesó el hombre en el programa.
En otra parte de la entrevista recordó que su historia ligada a las fuerzas armadas comenzó cuando tenía 22 años. “Me toca la colimba, voy a la escuela de suboficiales que era mi destino original, y después salgo comisionado a Buenos Aires al Palomar. Entonces ya dependía de la inteligencia de la Fuerza Aérea y realizaba tareas de logística”.
Además, relató detalles de cómo los militares tomaron la casa de gobierno de Córdoba el día del golpe militar de 1976. “No sé qué fue del gobernador, ni de la esposa ni de la hija. En cambio choferes, mucamas y personal subalterno salieron ilesos porque no tenían nada que ver”, relató.
En el mismo programa también pudo observarse, a cara descubierta, el testimonio de personas reconocidas de la comunidad que fueron víctimas de la dictadura.
Además de Deheza hablaron Patricia Podestá, la actual secretaria de Derechos Humanos, Andrea Cervantes y Nicolas Sous, hijo de desaparecido.
“Mi papá Enrique fue secuestrado el 17 de junio de 1977, cuando yo tenía 4 años su hermano 1. Él militaba en la juventud peronista y era delegado gremial de ATE”, contó Sous y sus palabras se intercalaban con las del sujeto mirando a una pared.
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