Unos 600 exempleados y jubilados de la firma Atanor fueron seducidos para iniciar juicios contra el Estado nacional con el fin de percibir una indemnización cuando la empresa fue privatizada por el gobierno de Carlos Menem. Algunos denuncian un posible engaño de una mujer que dijo ser abogada y percibió 1.000 pesos por caso para tramitar el reclamo.
Algunos de los posibles damnificados, representados por el abogado Javier Genesio, ya concretaron presentaciones ante el Colegio de Abogados para determinar si la tramitadora posee o no el título habilitante de abogada. Genesio confirmó ayer a este medio que prepara, además, una serie de denuncias penales por el presunto delito de estafa.
Todo comenzó en marzo de 2012 cuando en Río Tercero se presentó Graciela Sanabria, domiciliada en Buenos Aires, ofreciendo a los exempleados químicos iniciar un reclamo indemnizatorio y de devolución de aportes contra la Caja Nacional de Ahorro y Seguro. Las reuniones, según la denuncia, se realizaron en oficinas del Sindicato Químico y Petroquímico de Río Tercero. En ese marco, la supuesta letrada ofreció sus servicios y para iniciar el trámite habría cobrado 1.000 pesos por persona. Pero ante la demora y sin contar con noticias de la suerte de los expedientes, decidieron denunciar el hecho.

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