Vanesa Verónica Baigorria fue condenada a un año y ocho meses de prisión en suspenso por golpear y obligar a mendigar a su hija de 10 años. Ahora enfrenta una nueva causa por violar en reiteradas oportunidades la orden de restricción y llevarse, junto a su pareja, a la menor y una hermana a Santa Rosa.
Vanesa Baigorria fue condenada el 4 de septiembre de 2013 a la pena de 1 año y 8 meses de prisión en suspenso tras ser encontrada culpable de los delitos de “lesiones leves calificadas por el vínculo”, en perjuicio de su hija mayor, de solo 10 años de edad.
El juez Heber Alcides Pregno (H) le aplicó además, por el lapso de 2 años, la “prohibición de todo tipo de comunicación, por cualquier medio”, con la víctima y su hermana menor, de 5 años, y la “prohibición de acercamiento respecto de las mismas”.
El hecho
La pena aplicada fue por una causa iniciada el martes 16 de abril del año pasado, cuando cerca de las 2:30 horas la niña escapó de su casa y buscó cobijo en la de unos vecinos, quienes llamaron a las autoridades.
Cuando llegó la Policía, la menor les contó que su mamá la golpeó salvajemente y luego la bañó con agua helada ante la mirada de la pareja de la mujer, quien no hizo nada para evitar el maltrato.
Posteriormente, por orden de la fiscala, se realizó un allanamiento en la vivienda de la pequeña, ubicada en calle 106 entre Fraternidad y 19. La misma se encontraba vacía, salvo una habitación que tenía un colchón en el suelo, donde dormía Vanesa Baigorria junto a su otra hija. El hombre ya no estaba en el lugar.
Desobediencia
El domingo 3 noviembre del año pasado, cerca de las 17:20 horas, la hija mayor de Baigorria acudió al hospital Gobernador Centeno en búsqueda de asistencia, afirmando que su mamá, pese a que tenía prohibido acercarse a ella, fue a la casa donde vive con su abuelo materno y la amenazó con un cuchillo. Ante el testimonio de la niña, los profesionales del centro asistencial notificaron a la Policía de lo ocurrido, por lo que uniformados se presentaron en el lugar.
Posteriormente, el padre de la imputada, quien tiene a su cargo la guarda de las dos hermanitas, se acercó hasta una sede policial y radicó una denuncia contra su propia hija. Por ello fue detenida la joven y quedó alojada en la comisaría Tercera.
La formalización se desarrolló el 11 de noviembre y la fiscala Ivana Soledad Hernández solicitó al juez de control Marcelo Pagano que le aplicara a Vanesa Baigorria la prisión preventiva, pedido que fue aceptado.
La investigadora le imputó provisoriamente los delitos de “desobediencia judicial” y “amenazas agravadas por el vínculo”. Sin embargo, en esa oportunidad siguió en libertad por falta de pruebas.
Captura
Un mes después de este hecho, el 11 de diciembre, Baigorria violó otra de las medidas impuestas cuando fue condenada: la que la obligaba a fijar un domicilio y residir allí. Debido al acto de “desobediencia judicial”, otra fiscala, la doctora Ana Laura Ruffini, libró una orden de captura ya que se desconocía dónde se encontraba y se sospechaba que era fuera de General Pico.
La mujer no pudo ser capturada, pero días después volvió a presentarse en el domicilio donde residen las menores con la intensión de visitarlas y llevarles regalos. Al retirarse, las pequeñas supuestamente la siguieron y se subieron al remís que la esperaba. En lugar de obligarlas a bajar, la mujer se las llevó consigo y con su pareja, el joven Beierbach, a la localidad de Eduardo Castex.
Alertada de la situación, la Policía castense observó en la ruta a la pareja con las menores y pidió información acerca de ellos. Cuando se les ordenó que los detengan, ya se habían ido.
Alrededor de 48 horas después, Baigorria, Beierbach y las niñas fueron interceptados en Santa Rosa y trasladados a General Pico.
Ambos mayores fueron formalizados por el delito de “sustracción de menores” y además a la mujer se le imputó provisoriamente “desobediencia judicial”. Ruffini pidió que ambos queden detenidos hasta la finalización del proceso, pero solo le concedieron el pedido para Baigorria.
Por ello volvió a reiterar su solicitud el 27 de diciembre, cuando se vencía la preventiva de Beierbach, y también se la negaron.
Por ello en la audiencia que se realizó ayer por pedido de la fiscal interviniente en la causa, la doctora Ana Laura Ruffini. Tuvo lugar cerca de las 9 horas de ayer, en la Sala 2 del Palacio de Tribunales de General Pico, y fue coordinada por el juez de control sustituto Nº 1, doctor Diego Julio Ambrogetti.
La investigadora pidió nuevamente que se le extienda al imputado la preventiva hasta la finalización del proceso judicial. Utilizó como principal argumento la alta pena en expectativa que puede recaer sobre él si es condenado, con un mínimo de 5 años de prisión de efectivo cumplimiento. Esto podría generar que, en libertad, pudiera intentar fugarse o influir sobre los testigos para que cambien sus testimonios.
En esta oportunidad si le fue concedido el pedido a la fiscal, por lo que el imputado continuará detenido a disposición de la Justicia local, esperando la resolución de la causa judicial.
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