La pareja se domicilia en Bernardo Larroudé, adonde llegó hace unos 6 meses desde Misiones en busca de trabajo. El bebé, un varoncito de menos de un año de vida fue asistido en el centro asistencial de aquella localidad, en Intendente Alvear y en General Pico, donde una médica sospechó que la lesión podía haberse originado en un maltrato corporal.
El caso está en manos del Juzgado Penal 5 a cargo del juez sustituto Diego Ambrogetti, secretaría de Sebastián Rawson Paz, desde donde se observó un hermetismo que provocó incluso algunos roces con el personal policial de guardia en tribunales, que cerró puertas y no ocultó su malestar por la presencia del reportero de este medio.
Es que se trata de un caso que se presenta complicadísimo, porque -hasta donde se pudo establecer-, el hecho de que los padres se encuentren detenidos y sospechados no los hace automáticamente culpables, porque tampoco los elementos son tan contundentes como para acusarlos del delito que se sospecha.
Lo concreto y puntual es que la justicia investiga cómo se produjo el edema cerebral que le provocó la muerte a un niño de 11 meses de vida y hasta donde se pudo saber, no se ha acreditado si el edema cerebral del que dio cuenta el forense fue la razón por la que sus padres lo llevaron al médico a fines de junio o si se trató de una lesión recibida horas antes de que su padre lo llevara al centro asistencial de Larroudé el jueves 8.
LOS HECHOS
La policía y la justicia tomaron intervención después que el jueves 9 a las 20,45, su padre solicitara auxilio médico.
Cuando constató el deceso, el doctor Oscar Más, de Larroudé, comunicó las circunstancias a la policía y se dio inmediata intervención a la justicia, que ordenó la demora de los progenitores del niño, padres además, de una nena de 4 años.
El viernes 9, en pleno feriado, el juez y el secretario se constituyeron en Larroudé, realizaron una serie de actuaciones y secuestraron celulares y otros elementos. También ordenaron el secuestro de las historias clínicas en los tres establecimientos donde fue atendido el pequeño, de cuyo cadáver pidieron autopsia al forense Graciano Masó.
ATENCION MEDICA
Los padres del niño, que tienen entre 25 y 27 años, llegaron desde Misiones a Larroudé. Primero él, hace 6 meses, luego su mujer y los chicos, un mes atrás. Y se alojaron primero en la casa de familiares. El joven consiguió trabajo en las cuadrillas de FerroExpreso y hacía poco más de una semana habían alquilado una más que humilde propiedad en la que se hicieron lugar, en una zona cercana a la planta de acopio de Cargill.
El 25 de junio llevaron al bebé al centro asistencial. El médico pidió análisis de sangre y orina y le efectuó otros estudios. Como el niño no mejoraba se trasladaron, el 29, al hospital Reuman Enz de Alvear, desde donde a su vez los derivaron al hospital Centeno de General Pico.
Allí, el 29 de junio, fue tratado por una pediatra del establecimiento que advirtió la presencia de equimosis y eritemas en el niño, que a su juicio podían compadecerse con la existencia de malos tratos, por lo que puso sobre aviso al personal competente para que se efectuara un seguimiento del comportamiento de la familia para con el niño.
El 30 de junio el bebé recibió el alta médica y retornó junto a su madre a Larroudé.
No se pudo establecer si existió informe del personal lugareño de Bienestar Social sobre lo ocurrido los días previos, pero el jueves 8 el padre pidió auxilio en la sala local cuando la criatura ya estaba sin vida.
Ese día, la madre había estado ausente porque había conseguido trabajo lavando ropa para aportar algún peso a la economía familiar.
INDAGATORIAS
Con el resultado de la autopsia en sus manos, donde el forense consignó que la muerte sobrevino a un edema cerebral, el juez ordenó la indagatoria de los padres del niño y habilitó día y hora inhábil, en el transcurso del sábado.
Cercano el mediodía declaró la mujer, quien se extendió hasta casi las 15 y luego fue el turno del padre.
No trascendieron detalles de las declaraciones. Ante la consulta, desde el Juzgado 5 se dejó saber únicamente que existía secreto de sumario. Se supo de todos modos que los padres negaron de plano haberle propinado malos tratos al niño.
No obstante, el juez optó luego por extender la detención de la pareja, en tanto espera continuar en el inicio de la semana con una ronda de declaraciones que seguramente incluirá a los médicos que atendieron al niño.
Un último dato no pasó desapercibido: el único dato del forense que podría aludir a un acto traumático es el del edema cerebral. Ninguna otra huella se encontró en el cuerpo del bebé que pudiera relacionarse con actos de violencia.
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