Investigan a un exjefe de la U-6 por la apropiación de un bebé en la dictadura

Se trata de Ricardo Mejías, que fue director del penal de Rawson. La justicia federal sospecha que en 1979 pudo falsificar documentación para quedarse con un menor. Admitió que el chico no es suyo pero negó haber actuado ilegalmente.
El fiscal federal de Rawson, Fernando Gélvez, pidió el procesamiento y la prisión preventiva de un exdirector de la Unidad Penitenciaria Nº 6 de Rawson, sospechado de la apropiación de un menor durante su estadía en nuestra provincia. Se lo imputa de sustracción de menor, supresión del estado civil y falsificación de documento público. En conjunto, estos cargos no prescriben y configuran un delito de lesa humanidad.

El acusado es Ricardo Jesús Mesías y según la hipótesis de los investigadores, habría participado en la sustracción de un bebé de pocos días de vida, luego anotado como Gustavo. La pesquisa lleva más de dos años y se originó en el Juzgado Federal de San Isidro. Pero como el episodio habría ocurrido en Chubut, la causa quedó radicada en la capital.

La primera imputación fue que el menor sería hijo de perseguidos políticos o desaparecidos de la dictadura que habrían estado en cautiverio en la época en que el niño nació.

Se sospecha que el 15 de junio de 1979, Mejías pudo haber participado en la confección del certificado de nacimiento del menor, que fuera suscripto por una partera de nombre Juana Alvarez de Osorio. Y que el 11 de julio del mismo año, habría sido parte en la anotación del supuesto nacimiento del citado menor en el Registro Civil de Trelew.

Con estas conductas, el extitular del penal federal de la capital habría suprimido la verdadera identidad del chico. Para la justicia federal, pudo tratase de una apropiación entre otras tantas en el marco de plan represivo de la época.

La historia

En su declaración, Mejías admitió hacer aceptado el ofrecimiento de una criatura. Pero no para él sino para un contador amigo suyo, radicado en Buenos Aires, cuya esposa no podía tener hijos. En esos años, el jefe del Servicio Médico de la U-6 era Clemente Bortolotti. Mejías le pidió que si sabía de alguien que quisiera dar una criatura, le avisara, para que su conocido pudiera adoptarlo.

El día llegó: el médico le dijo que una mujer quería entregar su nene en el hospital. Mejías le avisó a su amigo por teléfono. El contador le explicó que no podía viajar de inmediato y que tardaría un par de días. En ese lapso la madre verdadera ya no podía cuidar de su bebé. Se lo dieron provisoriamente a Mejías, cuya esposa tampoco podía tener más hijos.

Con los días, la familia del jefe de la cárcel se encariñó con el nene. Mejías llamó al contador y se lo confesó. Le preguntó si no se enojaba si se quedaba con el chico. Su amigo aceptó. Según la declaración del acusado, el médico de la U-6, Bortolotti, se hizo cargo de los papeles para que el jefe de la cárcel se quedara con el bebé.

Lo reconoció

En su testimonio en los tribunales de Rawson, Mejías reconoció que actuó mal pero explicó que lo hizo influenciado por su mujer, que quería otro hijo. Es más: según su versión quiso conocer a la madre biológica del nene pero ella no quiso.

A su esposa la idea tampoco le gustaba, por miedo a que la mujer quisiera de vuelta al bebé. Mejías aseguró que nunca supo el nombre ni dato alguno de la madre. Según le dijo Bortolotti, el bebé nació en el hospital de Trelew. El médico trabajaba en la U-6 pero también en nosocomios de la zona.

El tiempo pasó. Gustavo empezó con problemas en la escuela. Con ayuda de una psicóloga descubrieron que sospechaba que no era hijo de Mejías y que eso generaba sus dificultades en el estudio. La profesional le recomendó al matrimonio esperar que el chico les preguntara.

Pero Gustavo nunca preguntó. Un día el joven le dijo que lo habían llamado para hacerse un examen de ADN y Mejías le dijo que vaya tranquilo. Aprovechó para contarle la verdad de su familia sustituta. Se abrazaron y según el imputado, no hubo más dudas.

Durante su declaración en Rawson y sólo después de la insistencia de los investigadores, Mejías reconoció parte de la documentación, como el certificado de nacimiento. Repitió que nunca supo nada de la madre verdadera de Gustavo ni de sus motivos para entregarlo. Que nadie más supo del caso y que nunca usó su poder como jefe de la cárcel para apurar los trámites en el Registro Civil o en el certificado de nacimiento.

La investigación en el Banco Nacional de Datos Genéticos probó que Ricardo Mejías no es el padre biológico de Gustavo. Lo que hasta ahora no pudo verificarse pese al cruce de datos es que el joven tenga vínculo con desaparecidos o perseguidos durante la dictadura. Aún así, si se prueba que su madre, quien quiera que sea, lo entregó contra su voluntad, el delito no prescribe.

Por ahora, sobre Mejías pesa la falta de mérito: pese a los pedidos del fiscal Gélvez, el exjefe de la penitenciaria federal no fue procesado pero tampoco está desvinculado de la causa.

En mayo de este año surgió un dato clave: declaró el contador amigo del sospechoso y negó haberle pedido ayuda a Mejías para conseguir una criatura en adopción. Para el fiscal este elemento derriba buena parte de la versión del acusado y no avala lo que dijo en su defensa. Por eso insistió con su procesamiento. El estado de la causa no varió y sigue la búsqueda de evidencias. También continúan los cruces de datos genéticos.

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