Investigadores locales buscan evitar pérdidas en la producción de peces

El grupo que conduce la doctora María Amelia Cubitto, docente de la UNS, inició un análisis para usar probióticos y prebióticos a fin de bajar las infecciones de las truchas arcoiris, importantes en el comercio argentino.

El uso de microorganismos probióticos es una alternativa promisoria para prevenir la incidencia de enfermedades infecciosas en el hombre y en los animales. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, un probiótico es todo aquel microorganismo vivo que, suministrado en cantidad adecuada, proporciona beneficios saludables al receptor.

Poseen la capacidad de colonizar el tracto gastrointestinal de los animales y competir con otros microorganismos no deseados, mediante lo que se conoce como “exclusión competitiva”, además de mejorar la respuesta inmune de su hospedador.

Entre los más utilizados como probióticos se encuentran varias especies de bacterias lácticas, sobre todo los pertenecientes a los géneros lactobacillus y bifidobacterium.

Los prebióticos, en cambio, son ingredientes -principalmente polisacáridos u oligosacáridos, presentes en muchos vegetales y en la leche materna-, no digeribles por el consumidor, y tienen efectos beneficiosos sobre su salud, favoreciendo el crecimiento y la actividad de determinados microorganismos en el intestino.

La utilización de prebióticos puede mejorar significativamente la acción de un probiótico. En la Universidad Nacional del Sur, el grupo de Microbiología Industrial y de los Alimentos (UNS- Cerzos), a cargo de la doctora María Amelia Cubitto, profesora de las cátedras de Microbiología de los Alimentos, Microbiología Industrial y de los Alimentos e Introducción a los Bioprocesos, inició una línea de investigación en el desarrollo de probióticos para uso veterinario.

Estos estudios están orientados a la aplicación de bacterias lácticas asiladas de ambientes acuáticos en el cultivo de trucha arcoíris, que es la especie más importante en producción en la Argentina.

El objetivo de suministrar probióticos a los peces es disminuir las grandes pérdidas económicas en este sector generadas principalmente por enfermedades infecciosas, disminuyendo el uso de antibióticos, que resulta inapropiado y además ha propiciado la aparición y diseminación de bacterias resistentes.

Esta situación no solo implica un riesgo para la producción acuícula sino también para la salud pública.

Además, los microorganismos probióticos ejercen su acción benéfica en la calidad del agua de los sistemas de producción y mejoran el estado nutricional de los peces.

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