Los 90 milímetros de precipitación pluvial que cayeron en aproximadamente tres horas (entre las 10 y las 13) desataron el colapso de una red que no brindó las garantías de servicios públicos debidamente mantenidos ni controlados. El sábado el total alcanzó los 110 milímetros y el domingo 60,2 mm, ambas mediciones tomadas a las 09.00 del pluviómetro del Servicio Meteorológico Nacional en el Aeropuerto de Camet.
Remitir el hecho sólo a que no “hubo muertos” o que “llovió en horas más que el promedio histórico del mes de abril”, es reducir el tamaño real de la magnitud del desastre que estamos viviendo, es decir intentar escapar por la tangente. Resulta hasta reiterativo sostener que el Estado no domina el control de la recolección de residuos ¿En qué porcentaje impacta sobre la certificación mensual el monto de las multas efectivamente cobradas? Se dice que la empresa es sancionada, ahora cuál es la relación económica entre el valor de la multa aplicada y la reducción del plantel de personal operativo y el equipamiento exigido por el pliego y el contrato de la licitación.
El gobierno cambió en el 2015. Pero el manejo siguió siendo el mismo tanto en OSSE, como en la recolección de residuos. Se arrastraron los mismos vicios ya acumulados durante los 8 años del gobierno anterior en su versión K. Una licitación amañada que pasó de 40 a 50 millones de pesos de un mes para otro, sin que se haya reflejado en el servicio. Hay que recordar el papelón que el intendente Arroyo y Hugo Moyano, pasaron en la mesa del almuerzo de Mirtha Legrand en el verano del 2016, cuando ninguno de los dos sabía quién había pagado una deuda salarial para que los recolectores levantaran un paro que tenía a la ciudad cubierta de basura en pleno enero.
En este último fin de semana, las bolsas de residuos domiciliarios, que taparon los desagües al inicio del fenómeno climático, luego flotaban en los ríos que se habían convertido las calles, fueron la evidencia. El escurrimiento rápido del agua, obedeció a que la propia fuerza hidráulica con su velocidad despejó las bocas de tormenta. Se venía de un paro general nacional que se cumplió el jueves 6, y el servicio ya prestado parcialmente el viernes tomó visos de colapso el sábado, bajo la lluvia torrencial.
Dell Olio apelando a su manual de excusas, no dudó en ejecutar a su compañero de gabinete, Eduardo Leitao a cargo del ENOSUR, y directamente adjudicó a la acumulación de basura en la vía pública, el motivo del estrago que se produjo en la ciudad. Pero el titular de OSSE, quien es investigado en una denuncia penal por enriquecimiento ilícito, disparó también por la atención que deben recibir los cauces de los arroyos, atribuyéndole al gobierno de María Eugenia Vidal, la responsabilidad de las mismas. La canalización del Arroyo del Barco, que comprende a gran parte del puerto, a la hora de revolear la media fue a parar al Consorcio Portuario Regional, el Club Aldosivi y el Club Náutico. El drama es que esa obra tiene los fondos asignados. Los vecinos que conectan sus cloacales a los desagües pluviales, también recibieron su cuota parte desde conducción de OSSE, también los hicieron cargo. Algo similar ocurre cuando la falta de agua potable, escala bajo la ola de calor del verano, la sufren miles y miles de residentes y turistas, en ese caso son los cortes de energía de EDEA, los que producen el desfalco que se promueve luego en las facturas de OSSE, que cobra por un servicio que no prestó.
La ciudad impermeable, ya venía dando indicios que algo podía pasar, sólo bastaban las condiciones de la tormenta perfecta. Desde el martes anterior, el Servicio Meteorológico Nacional venía advirtiendo sobre la formación de un episodio como el que sucedió. El mismo se estaba dando en las capas superiores de la atmósfera y liberó parte de su tremenda fuerza sobre nuestra ciudad, como se registra en otros puntos del país. La avanzada que existe sobre la construcción mediante la vía de las excepciones hace una contribución notable y proporcional al enorme daño que se causa. Hoy los modernos edificios son los viejos loteos de terrenos sin agua, sin luz, sin gas, sin urbanización etc, amparados por decisiones políticas.
Nada tendría sentido si dejáramos de mencionar que en la zona del colector Noroeste y Marcos Sastre no impactaron de semejante manera los milímetros de precipitación pluvial caídos, como tampoco en la zona de la vieja terminal ni en el Hotel Hermitage ¿Por qué en las cercanías del mar en Punta Mogotes, hubo autos que parecían lanchas en las playas de estacionamiento del complejo? Es otra de las preguntas que surgen para intentar explicar lo que ocurrió. Cómo el agua ya no drena ni hacia el mar, un fenómeno exclusivamente hidráulico, pero que la participación humana se ha encargado de desnaturalizar.
Es obvio, que no se trata de aplacar ni anular los efectos climáticos sobre la población, algo inevitable. En situaciones extremas surge el real estado de precariedad que tienen todos los servicios públicos que se brindan. Los paliativos de las campañas de donación son una dosis de aspirina infantil en relación al daño que producen los funcionarios que no funcionan.
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