La iniciativa es pionera en La Plata y estuvo motorizada por el SPB y el ministerio de Salud provincial. De esta forma, se busca preparar a las mujeres privadas de su libertad para la reinserción social una vez cumplida la pena.
“Este logro significa un paso más en el modelo de la inclusión de personas en contextos de encierro, e implica la posibilidad de proyectar de manera positiva hacia el futuro”, indicó el titular de la cartera sanitaria, Alejandro Collia.
La Unidad 33 ubicada en el barrio platense de Los Hornos aloja a 253 internas, 62 de ellas tienen hijos y 21 están embarazadas. En tanto, 72 niños de hasta 4 años conviven con sus madres en el penal, quienes asisten a un Jardín maternal de 8 a 15 horas.
“El proyecto de formación surgió ante las inquietudes de algunas internas en relación a su incorporación al mercado laboral una vez que obtuvieran la libertad”, explicó la directora de Capacitación de Técnicos de la Salud, Hilda Wynne. Y agregó: “Como muchas de estas mujeres son madres, la necesidad de conseguir un trabajo para sostener sus familias es una preocupación latente”.
La entrega de los títulos se realizó el viernes pasado en la sede de la Unidad 33, y el acto de colación fue encabezado por el subsecretario de Planificación de la Salud, Alejandro Costa y por la directora del Servicio Penitenciario, María Florencia Piermarini.
NUEVAS PROFESIONALES
Susana fue la mejor alumna de la cursada: obtuvo un promedio de 9,50. Nunca se imaginó que iba a tener un título que le diera la posibilidad de ser una profesional de la salud. Está orgullosa y emocionada, porque, según dijo, es una herramienta que le sirve para mejorar su vida cotidiana y “ayudar a los demás”.
“En mi familia tuve casos en los que necesitaron ayuda en el cuidado de la salud y algo aprendí. Pero ahora, con el título, siento que aproveché el tiempo, que se me abre una posibilidad para cuando recupere la libertad. Voy a volver de otra maneral", contó después de recibir el certificado del ministerio de Salud.
Además de las nuevas enfermeras, el 80 por ciento de las detenidas transita alguna iniciativa educativa: 82 asisten a la escuela primaria, 59 a la secundaria y 4 cursan carreras terciarias, mientras que 7 van a la universidad, y luego toman cursos de formación laboral y talleres extraprogramáticos.
Para Carmen, el título significó una motivación y la posibilidad de demostrarle a sus hijos que existe un futuro mejor. “Esto para todos los que apostaron por nosotras”, dijo alzando el diploma. Y agregó: “Cada clase fue un pedazo de libertad, derribamos muros, nos sentimos incluidas".
Un auxiliar de enfermería se desempeña siempre junto a un enfermero profesional, sobre todo en el cuidado, la higiene y el confort del paciente. Y también puede realizar actividades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad en la comunidad.
El curso, coordinado por el licenciado en Enfermería, Gustavo Alanis, contó con 800 horas de carga horaria, de las cuales 384 fueron de prácticas, que se realizaron en el mismo Centro de Salud que funciona al interior de la Unidad Carcelaria. El diseño curricular estuvo a cargo de la dirección de Capacitación de Técnicos de la Salud, dependiente del ministerio de Salud, en conjunto con profesionales de la dirección General de Cultura y Educación.
“Quedó demostrado que cuando interactuamos, cuando trabajamos en equipo, los resultados son altamente positivos. Hoy tenemos siete mujeres recibidas y con la posibilidad de que puedan seguir avanzando en la profesión que eligieron", dijo la jefa del Servicio Penitenciario Bonaerense, María Florencia Piermarini durante el acto de entrega de diplomas.
Cuando salgan de prisión, estas mujeres podrán seguir estudiando la Tecnicatura Superior de Enfermería del Programa Eva Perón, que otorga una beca mensual para motivar a los estudiantes.
El plan provincial Eva Perón permitió sumar 3.380 nuevos enfermeros a los hospitales en los últimos dos años. De esta manera, la Provincia incrementó en un 47 por ciento la cantidad de profesionales en enfermería.

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