Las internas crecen y sacuden a la oposición venezolana

Las internas crecen y sacuden a la oposición venezolana
El sector más duro, que cuestiona el liderazgo de Capriles, busca ganar la calle para acorralar a Maduro
"Ahí se están matando. Hay un grupo contra otro, todos contra todos. Se formó la sampablera [el lío] entre esa oposición." El presidente Nicolás Maduro asiste complacido, desde su púlpito revolucionario, al agitado debate que se vive en el seno de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), aún más revuelto tras el llamado a las calles efectuado por Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, y por María Corina Machado, su diputada más guerrera, la semana pasada.

Tan agitado está que Antonio Ledezma, alcalde mayor de Caracas, exclamó un "salvemos la unidad" para resumir el estado de la "nación opositora". Los diarios abrieron sus páginas para que se vuelquen en ellas todas las posturas y para dar racionalidad a unas diatribas que se exasperan en las redes sociales.

Para los más atrevidos, o radicales, el debate tiene un nuevo héroe: el gigante Vitali Klitschko, líder opositor ucraniano. Es una especie de Superman que envidian en Venezuela. Lo que no saben es que los radicales de Kiev también critican al campeón del mundo de boxeo...

La MUD, que está en pleno proceso de renovación interna en busca de una nueva identidad más allá de la electoral, apostó por participar en las negociaciones con el gobierno en materia de seguridad y en persecución de fondos municipales. Esa jugada no es vista con buenos ojos por el sector más duro del antichavismo.

El camino hoy aparece lleno de obstáculos. La MUD es un conglomerado de partidos, desde la derecha más conservadora hasta la izquierda de Bandera Roja, pasando por democristianos, socialcristianos, socialdemócratas y progresistas. Muchos pensamientos distintos y muchos egos disparados. Y un problema agudo de velocidad: los hay que apuestan por el vértigo frente a otros que se decantaron por la resistencia.

"Hoy es más evidente que nunca que existen dos visiones dentro de la oposición", sentencia el analista Miguel Velarde. La primera, mayoritaria y moderada, apoya el liderazgo de Henrique Capriles y las negociaciones con el gobierno, en paralelo a una oposición y denuncia continua.

La segunda, radical, insiste en la necesidad a corto plazo de un nuevo gobierno, al que se accedería a través de la protesta en la calle y una posterior fórmula electoral. "Si estar en contra de que sigan matando es ser radical, entonces soy radical", insistió ayer Leopoldo López, cabeza visible de la oposición en la oposición.

Voluntad Popular, que lanzó una proclama pública para unir a todas las corrientes socialdemócratas, apoya la jornada de asambleas públicas que se inicia mañana. A ella se sumó el minúsculo grupo de Vente Venezuela, de Machado (quien acuñó el término "capitalismo popular"), y el bloque Movida Parlamentaria, un grupo de diputados afines a la asambleísta conservadora.

"Es una invitación a los que quieren luchar, a los que saben que el país va por mal camino", avanzó López, quien pretende que durante un mes la calle proponga cómo cambiar el gobierno.

El objetivo de este sector es desembocar en una Asamblea Constituyente, ya que para un hipotético revocatorio contra Maduro faltarían más de dos años. Hasta el momento, las protestas políticas de los radicales no han encontrado apoyo en la calle.

El debate está tan encendido que en las últimas horas los seguidores de López y Machado se lanzaron a la Red con su eslogan favorito, "La Salida", y las etiquetas #SoyRadical y #NoMeLaCaloMás.

Capriles, apoyado por su partido, Primera Justicia; por Ramón Guillermo Aveledo, secretario ejecutivo de la MUD, y por varios partidos, no quiere saber nada de vértigos políticos. "No voy a acompañar atajos que lleven al país a callejones sin salida", aclaró el gobernador de Miranda.

La mayoría de los partidos de la MUD considera "suicidas", "irresponsables" o, como poco, "inoportunas" las propuestas del otro sector. "Buscar una pronta salida de Maduro no nos ayuda. Creo que esa lucha no es de este momento", reflexionó José Virtuoso, rector de la Universidad Católica Andrés Bello y una voz muy respetada en el antichavismo.

Por su parte, los "twitterneitors" (término acuñado por Capriles) arremeten muy duro contra el propio gobernador, a quien acusan de ser "el chavismo de la oposición", un "Justin Bieber" de la política y de tratar mejor a Maduro que a ellos mismos. Fueron disputas que también incluyeron a Diego Arria, político de la vieja guardia sin respaldo popular, que apuesta públicamente por el relevo de Capriles.

Las discrepancias se prolongan incluso dentro de ambos bandos. Varios dirigentes caraqueños de Avanzada Progresista, el partido que lidera Falcón, quieren unirse a Primero Justicia, en una mezcla de ambición (luchan por las candidaturas parlamentarias de 2015) y discrepancia con el estilo del gobernador de Lara.

Pese al avispero, Maduro no se fía: "No los subestimemos nunca. Son los portaestandartes de la antipatria"..

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