Tres intendentes de distintas extracciones políticas, coincidieron en que la descentralización de los recursos, hoy en manos exclusivas, de los gobiernos nacional y provincial, sería una de las herramientas para luchar contra la pobreza. Lo hicieron en un panel de la jornada de clausura de la Semana Social Mar del Plata 2009 de la Pastoral Social de la Iglesia.
A su turno, el intendente Rafaela, Omar Perotti (PJ) habló de la importancia de lograr una re-significación del poder local por medio de una visión mucho más abarcativa de lo local que la mera intendencia y expresó que hay que animarse "a generar un debate más amplio". Coincidió, por último con su par radical en que "la mejor forma de generar una lucha real contra la pobreza tiene que ver con poner los recursos allí donde está la gente y creemos que ése es el proceso que debe darse para el Bicentenario. Es la sociedad en su conjunto la que debe reclamar esto. Si hay una deuda del federalismo es una deuda con la gente".
Precisamente en el federalismo hizo hincapié el marplatense Gustavo Pulti (AM) al afirmar que "existe un camino para trabajar en la erradicación de la pobreza y para recorrerlo debemos ser Nación porque no se puede con una política local hacerle frente a los problemas que plantean algunas políticas nacionales". Concluyó señalando que "el subdesarrollo económico se ve en la falta de integración territorial y social."
Del embajador Cafiero
En el siguiente panel, el embajador argentino en El Vaticano, Juan Pablo Cafiero, reflexionó sobre el desafío del Bicentenario, hablando de: "Fe y política: aportes desde el humanismo cristiano".
Cafiero expresó que "el humanismo cristiano se basa en la práctica política que privilegia la verdad y la justicia y que, a través del debate público, debe buscar consensos materializando la opción por los pobres desde una prédica y práctica basada en el evangelio
"Si el cristiano no ocupa el lugar en la política con su militancia y participación activa, su preocupación por el prójimo quedará en el lamento" afirmó y continuó diciendo "Los argentinos enfrentamos el desafío de un sistema económico que reproduce la pobreza y la desigualdad."
Asimismo, enfatizó que "es necesario evitar la secularización de los sacerdotes y la clericalización de los laicos. El compromiso del laico con la realidad debe ser fundamentalmente político. Los cristianos debemos ser dirigentes de vanguardia en los derechos sociales e introducir nuestros valores al debate político, al debate actual." Cafiero concluyó afirmando: "Hay que hacer un gran pacto nacional por la infancia" con "una convocatoria honesta por los chicos de nuestra sociedad. Una sociedad que descuida la infancia no solamente descuida el futuro sino que descuida también el presente".



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