El chileno José Miguel Insulza fue reelegido ayer por aclamación secretario general de la OEA para otro mandato de cinco años, y a pesar del contundente respaldo que obtuvo de los 33 países miembros activos, incluida la Argentina, la mayoría le exigió cambios, como no aceptar presiones externas y defender con más contundencia la autodeterminación de los países.
La reelección del chileno, de 66 años, resultó ser un puro trámite, dado que no había candidatos alternativos y contaba con los apoyos necesarios. Únicamente Bolivia dijo que se abstenía de emitir su voto sobre Insulza, pero al mismo tiempo indicó que no se oponía a que el chileno fuera reelegido por aclamación, lo que equivale a un consenso.
El lunes Insulza se había asegurado también el importante voto de EE.UU. y en las últimas horas el respaldo de Ecuador y Perú. Canadá, Venezuela y Nicaragua, que hasta ayer no habían revelado cuál iba a ser su decisión, apoyaron finalmente a Insulza. Pero los dos últimos no dieron su apoyo sin criticar antes a la OEA y su liderazgo.
El embajador de Venezuela indicó que "mil veces" su país ha presentado quejas sobre los "desajustes" institucionales de la OEA, y la respuesta fue el "silencio". Nicaragua dijo que la Carta Orgánica había sido "prácticamente anulada" por golpes de Estado en Venezuela (2002) y en Honduras y llamó a rechazar injerencias de fuerzas extranjeras

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