Se trata de una afección crónica que constituye la primera causa de internación en personas mayores de 65 años. La doctora Carina Genna explica cuáles son los factores de riesgo y qué hacer para contrarrestarlos.
Si bien la afección puede no ocasionar síntomas durante mucho tiempo (incluso años), las internaciones son frecuentes en los estadios avanzados y suele haber un alto impacto en la calidad de vida de quienes la padecen.
Ahora bien, ¿de qué se trata? Se habla de insuficiencia cardíaca cuando el corazón no es capaz de bombear la suficiente sangre como para abastecer a los órganos, músculos y tejidos del organismo.
Generalmente, es un cuadro progresivo y lento, ya que cuando el corazón empieza a fallar, se ponen en marcha mecanismos compensatorios, por lo que los síntomas pueden no resultar evidentes para el paciente, hasta que la insuficiencia es ya muy avanzada y desborda los mecanismos de compensación.
Algunos cuadros agudos, como el infarto, pueden precipitar una situación de insuficiencia cardíaca brusca e inmediatamente sintomática, sin dejar tiempo para que se desarrollen estos mecanismos.
Las causas de la IC se deben a varias enfermedades que dañan al músculo cardíaco como la enfermedad coronaria, el infarto, las miocardiopatías dilatadas idiopáticas o familiares, la hipertensión arterial mal controlada, los defectos cardíacos presentes al nacer, la diabetes, algunas drogas usadas para tratar el cáncer, entre otros.
Hay dos tipos de insuficiencia cardíaca: la disfunción sistólica, que ocurre cuando el corazón no se contrae con suficiente fuerza; y la disfunción diastólica cuando el músculo cardíaco no se relaja adecuadamente o es rígido. La fracción de eyección es el parámetro utilizado para definir el nivel de disfunción ventricular.
Es importante conocer la función ventricular, ya que los tratamientos son diferentes según la disfunción cardíaca predominante.
Entre los síntomas más habituales, sobresale la falta de aire en el ejercicio o en reposo, edemas en las piernas, fatigabilidad, palpitaciones y pérdida de apetito.
Factores de riesgo
En diálogo con DEMOCRACIA, la cardióloga de nuestro medio Carina Genna detalló los factores de riesgo y afirmó: “Dado que las dos causas más frecuentes de la insuficiencia cardíaca son la enfermedad coronaria y la hipertensión arterial, los factores de riesgo son el tabaquismo, la hipercolesterolemia, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo y la herencia”.
¿Qué se puede hacer para ayudar al tratamiento? Según la profesional, es importante seguir cuidadosamente las indicaciones y recomendaciones del médico, tomar la medicación todos los días y no abandonarla a menos que su médico se lo indique.
Además, es importante tener un peso saludable (el control del peso es de suma importancia para controlar la evolución de la insuficiencia cardíaca); elegir comidas con mínima cantidad de sal y grasa y con buena cantidad de fibras; y evitar el consumo excesivo de líquidos.
“El incumplimiento de la dieta puede causar descompensaciones y resistencia al tratamiento con diuréticos”, afirmó Genna y agregó: “Además, es recomendable limitar el uso de bebidas alcohólicas o dejarlas; no fumar y mantener el ambiente libre de humo”.
“El corazón funciona mejor durante los momentos de descanso, por lo que lo ideal es planear momentos de descanso durante el día (ej: dormir siesta). También el ejercicio ayuda a aliviar los síntomas”, agregó.
En cuanto a las señales de alarma, la doctora recomendó: “Llame a su médico si observa aumento de peso, de 1 a 2 kilos en 1 a 2 días, falta de aire (especialmente cuando está acostado o ante cualquier esfuerzo), hinchazón de tobillos o piernas que no desaparece manteniendo los pies o piernas elevados, tos persistente, disminución de la cantidad de orina durante el día y aumento durante la noche, empeoramiento de la fatiga y falta de energía, cualquier efecto negativo de la medicación que recibe”.
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