Una institución valiosa

Una institución valiosa

El doctor Marcos Miguel, jefe del Departamento de Capacitación y Desarrollo de Capital Humano del Ministerio de Salud de la provincia, destacó la relevancia del Grupo Esperanza Parkinson (GEPA) y la labor institucional que cumple, brindando contención a los pacientes y sus familiares.

 

Afirmó el médico, en diálogo con La Reforma: “Apoyaremos a este grupo a través de las oficinas de comunicación a distancia. Entre las funciones de nuestro departamento se cuenta la de supervisar las actividades de capacitación que se hacen en la provincia y articular con la formación de los médicos residentes que hace su especialización en La Pampa. A su vez, estos sistemas de posgrado se articulan a nivel nacional con universidades y organismos estatales, y con las oficinas de comunicación a distancia, que son dispositivos que desarolló inicialmente el Hospital Garraham, como estrategia para bajar las derivaciones. A través de sistemas de internet, básicamente, hay comunicaciones en vivo con otras instituciones. Hay toda una agenda nacional de referencia en capacitaciones, y algunas actividades incluyen la problemática de Parkinson. Queremos generar algunas desde aquí, armar desde el ‘Centeno’ una red de capacitación con toda la provincia, contando con el trabajo de GEPA”, explicó.

Agragó Miguel que “esto llevará a integrar más las comunidades y que no todo quede en Santa Rosa o General Pico, con la participación de las ONGs, que como en este caso, son sumamente importantes. Porque a veces se tiene el tratamiento pero no la contención para las familias. Las ONGs generan esos espacios, y así trabajan por la comunidad”, definió.

“La enfermedad de Parkinson no se puede prevenir. Lo que sí se puede hacer es trabajar sobre el avance y la progresión de la misma. Tiene una fuerte impronta genética y cada vez es de aparición más temprana, ya hemos visto casos entre los 35 y 40 años. Es una enfermedad progresiva en la que el paciente se recluye generalmente, y muchas veces se confunde con un cuadro depresivo, y luego se llega tarde al diagnóstico. Ojalá haya en algún momento algún avance en ingeniería genética que haga posible modular los genes que expresan esta enfermedad. Hay tratamientos farmacológicos, y algunas intervenciones quirúrgicas, pero lo que no puede dejar de haber es este tipo de instituciones, que apoyen la contención y el paciente sienta la tranquilidad de seguir en actividad por más tiempo”, elogió.

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