Las cajas van a ser repartidas entre bancos, teatros, el Mercofrut, el aeropuerto y la Terminal de ómnibus
El Ministerio de Salud de la provincia va a instalar en los próximos días 40 desfibriladores automáticos en la capital, que se repartirán en bancos, teatros, en el Mercofrut, en el aeropuerto y la Terminal de ómnibus, como parte de “ciudad cardioprotegida” del Programa de Salud Integrado (PRIS).
En el marco de ese programa, el primer desfibrilador ya fue colocado en el pasillo central del teatro Mercedes Sosa. La Dirección de Emergencias de la provincia tuvo la tarea de capacitar a personal de esa institución para saber cómo actuar ante una emergencia.
Desde el Siprosa, el director de Emergencias, Juan Palavecino, explicó que hay varios pasos a seguir, aunque los aparatos pueden utilizarse sin formación médica. Al colocar las placas en el pecho, el propio sistema realiza el diagnóstico y establece la intensidad de la descarga, sin riesgos para el paciente.
“Pese a que es un aparato sencillo para manejar, es mejor dar pequeños cursos de formación a las personas que trabajen en los centros donde se instalen los desfibriladores. De manera que, ante un desvanecimiento, siempre haya alguien capacitado para atender en pocos minutos y con todas las garantías a quien lo necesite”, precisó Palavecino.
Además, comentó que “el proyecto incluye armar estratégicamente un mapa de desfibriladores, de manera que estén en lugares claves y puedan servir en cualquier caso que ocurra en la vía pública”, explicó. En ese sentido, se prevé poner un aparato en una de las garitas policiales ubicadas sobre la peatonal Muñecas.
Un tema a considerar es evitar que los desfibriladores, cuyo valor es de $30.000 cada uno, no sean blanco del vandalismo. Al respecto, Palavecino dijo que “no se podía poner un sistema de seguridad que complique su uso ante una urgencia. Así que se decidió que los DEA estén en una caja que al abrirla dispare una alarma”, concluyó.
Se calcula que casi la mitad de los que sufren infarto no llegan con vida al hospital. La tasa anual de mortalidad por infartos de miocardio en Tucumán es de 37 por 100.000 habitantes; es decir que aproximadamente cada año fallecen 555 tucumanos por esta causa.
La persona que intente la reanimación sólo debe seguir unas instrucciones sencillas para salvar a la víctima de una muerte segura. El aparato explica, paso a paso, cómo reaccionar ante una pérdida de conciencia: comprobar el pulso, el nivel de conciencia, realizar maniobras de reanimación y, por último, realizar la descarga eléctrica si la víctima no responde a las técnicas de auxilio.
Comentá la nota