El municipio no se hace cargo de levantar los residuos en algunas tomas, lo que ocasiona diversos inconvenientes.
La decisión de colocar contenedores en las afueras de las tomas, fue una decisión adoptada en una pasada reunión entre el intendente Alberto Weretilneck y referentes de distintos asentamientos irregulares.
En la oportunidad, se optó por esta alternativa y no por el paso regular por las tomas de los camiones recolectores de basura, debido a que las autoridades municipales se mantienen firmes en su postura de no reconocer las ocupaciones y por ello no habilitarán el ingreso de vehículos de la comuna a los predios usurpados.
Sin embargo, el problema de la basura existe y las consecuencias de su proliferación en los asentamientos y sus alrededores puede ser potencialmente peligroso. Las moscas que pululan, las ratas y lauchas que hacen de las suyas, los microorganismos patógenos que se multiplican en forma incontenible, los malos olores que inundan todo a su paso, son algunas de las consecuencias de la acumulación continua de desechos al aire libre y desde hace mucho tiempo.
La referente de la toma Barrio Obrero, Lilia Calderón, dijo ayer que se sigue esperando que el municipio cumpla con lo pautado y para ello, de no haber una resolución pronta, el tema se planteará al intendente Weretilneck, en una nueva audiencia que se espera entre las partes para fecha próxima. Al parecer, en la comuna aguardan el término del receso administrativo de enero para fijar una fecha para un encuentro.
La dirigente valoró, por el contrario, una iniciativa sanitaria que es impulsada por la comuna y que lleva a la práctica la Fundación Patagónica para el Bienestar Animal (Funpabia), por la cual se está procediendo a la desparatización y desarnización de los perros que hay en las tomas. Indicó que, además de los canes con dueños, existen muchos perros sueltos que suelen ser un problema por la agresividad que muestran, de lo que ya ha habido un par de casos de ataques a personas.

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