Las fuentes indicaron que el protagonista del violento incidente –que tiene antecedentes penales-, padece una dolencia siquiátrica. Pasadas las 14,30 del viernes, destrozó vidrios del colegio de 24 y 107 y cuando llegó la policía les apuntó con un arma reclamando a viva voz que dispararan en su contra.
El joven, de unos 20 años y conocido por su apodo, “el sapito”, ingresó al colegio de la esquina de las calles 24 y 107 que recuerda a los empresarios Zampieri y Quaglini.
Allí, el joven destrozó vidrios y provocó otras roturas hasta que llegó la policía.
En cuestión de minutos, varios patrulleros y más de una docena de uniformados rodearon el lugar, manteniéndose a prudente distancia, ya que el joven los apuntaba con un arma.
A los gritos, “el sapito” pedía a los uniformados que dispararan en su contra y como no hubo respuesta, comenzó a golpearse la cabeza y otras partes del cuerpo contra el monolito allí existente.
Dos policías lograron engañarlo y aparecieron por su espalda, reduciéndole y arrojándolo al piso.
Allí se comprobó que el arma era de juguete.
El joven quedó detenido a disposición de la Fiscalía de Turno en la Alcaidía de la UR II, en la calle 9 entre 16 y Avenida y allí volvió a protagonizar un incidente que por poco no pasó a mayores.
Las fuentes indicaron que inició un incendio prendiendo fuego un colchón, pero el foco ígneo fue controlado de inmediato.
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