Insólito: La Cámpora votó a la decana de Derecho a la que se oponían Wado y Recalde

La Facultad de Derecho de la UBA reeligió a Mónica Pinto, la candidata de la lista plural que aplastó a la organización kirchnerista en las elecciones de los tres claustros y que se opuso a la reforma judicial impulsada por De Pedro. Pese a que le habían hecho una fuerte campaña en contra, el único consejero camporista la votó.
La Cámpora ganó su primera elección en la Facultad de Derecho de la UBA. La afirmación es insólita pocos meses después de la humillante derrota que sufrió la organización kirchnerista en los tres claustros del Consejo Directivo, pese a la grotesca campaña que desplegaron Mariano Recalde y Eduardo “Wado” De Pedro.

Derecho eligió ayer una vez más como decana a Mónica Pinto, la candidata de la Lista 1 que integró a radicales y sectores de izquierda. La votación del Consejo Directivo integrado por 8 miembros del claustro de profesores, cuatro graduados y cuatro estudiantes, fue de 16 a 0.

Para sorpresa de sus pares, el único consejero que tiene La Cámpora, Sebastián Rey (del claustro de graduados), también votó a favor de la designación de Pinto, acaso para no perder la votación por 15 a 1.

La sorpresa de los consejeros que ingresaron por la Lista 1 se debió a que La Cámpora basó buena parte de su campaña en destrozar a la decana.

El objetivo máximo de Wado y Recalde en las elecciones del Consejo era desplazar a Pinto, que se había opuesto a la reforma judicial ideada por De Pedro que el Congreso votó casi al mismo tiempo en el que se votaban las autoridades de Derecho.

Campaña desmedida

En mayo, en la elección de los consejeros por el claustro de profesores, la lista plural ganó a La Cámpora por 82 puntos contra 16. Allí la lista plural colocó a los ocho consejeros en juego, pese que el viceministro de Justicia de la Nación, Julián Álvarez –que responde directamente a Wado–movió todo el aparato y llegó a ofrecer hasta cargos de camarista para completar la lista de La Cámpora.

En la elección de Graduados, en junio, la derrota de “Unidad en la Diversidad” como eligió bautizar a su lista La Cámpora, fue aplastante: Cayó por 75 a 25 y pudo colocar sólo uno de los cuatro consejeros en juego.

Para esa elección, Recalde obligó a más de 1700 abogados que trabajan en el Gobierno a empadronarse en la UBA y los llevó en micros escolares a votar. Todos los directores de direcciones legales de los ministerios y otros organismos públicos fueron conminados a intimar a los profesionales a su cargo a empadronarse en el listado de graduados de la UBA y votar en los comicios.

Fue tan grosera la presión de Recalde para imponerse en esa elección que hasta le generó problemas en el gabinete. Ante su insistencia, Noemí Rial, la viceministra de Trabajo, rechazó de mala manera sus reclamos para que fuera a votar contra la Decana. “Trabajé toda mi vida en la Facultad de Derecho y aquellos a los que ustedes quieren echar son mis amigos, conozco a Mónica Pintos y ni por ustedes ni por nadie voy a votar contra ella”, respondió, cuando se colmó su paciencia.

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