Insisten por el puente peatonal Bulevar-White

La Municipalidad llamará a licitación por tercera vez para realizar la obra, mientras la gente sigue exponiendo su vida, todos los días, entre los trenes.
El tren se mueve y apenas un metro detrás de él se ven muchas piernas quietas. Entre vagón y vagón, por instantes, se pueden ver las caras. Cuando la formación termina de pasar, suben a las vías una mujer, tres niños, dos testigos de Jehová y un obrero.

Son algunos de los cientos de peatones que cruzan cotidianamente por el entramado ferroviario de más de cien metros de ancho que, por muchos años, fue el más grande de Sudamérica, y que separa al bulevar Juan B. Justo de Ingeniero White.

Traspasan ese obstáculo para ir a las escuelas, al jardín de infantes, a la sala médica, al club o a hacer mandados, puesto que a pocos metros, una vez superada la parrilla ferroviaria, se encuentran supermercados y los establecimientos mencionados. Esto hace que el movimiento sea constante y obligatorio, todos los días y durante casi toda la jornada.

El paso lo atraviesan con natural calma. La repetición del hecho les fue socavando su grado de atención, pero al ser consultados sobre los riesgos que implica cruzar cien metros de vías con trenes en constante movimiento, todos los interrogados reaccionaron de la misma manera: abrieron más los ojos, se les cortó la respiración y giraron para ver el camino que habían transitado, como si no lo reconocieran. También la respuesta fue unánime: "Necesitamos el puente peatonal".

Voz propia. María Reynoso tiene seis hijos y camina habitualmente por las vías.

"El otro día estuve, con uno de los nenes, casi 30 minutos esperando que terminaran de moverse los trenes para poder pasar. Iban y venían, iban y venían. Yo tenía que ir a buscar a los otros nenes al jardín. Muchas veces se complica. Hay que caminar hasta el final del tren para dar la vuelta, pero a veces vuelven a arrancar y así nos tienen, yendo de atrás para adelante y viceversa", comenta.

Beatriz Vives lleva 30 años viviendo en el bulevar y afirma que siempre usa este cruce porque le permite ahorrarse una caminata de más de un kilómetro, si utilizara el paso por el puente La Niña.

"Esto está re mal. Pasan grandes y chicos y hay accidentes y otros problemas, vinculados con la inseguridad. A veces se sube gente a los vagones. Es un desastre. El otro día, una señora se lastimó la cabeza por pasar entre los vagones. No hay personal que avise que los trenes se van a mover, por lo que uno tiene que estar atento. Si pasa algo, es culpa de uno. Recuerdo el caso de una nena que perdió la pierna.

"Todo el mundo pasa por acá porque por el puente La Niña te cansás. Dijeron que iban a hacer el puente pero, ¿cuándo? Es como el asfalto de la calle Juan B. Justo...", dice "Bety".

Walter también vive en el "Bule" y cuenta que sus hijos adolescentes cruzan por las vías, no sin pasar por momentos de sorpresa ante el arranque de las formaciones.

A pocos metros de la avenida empedrada Guillermo Torres, dos jóvenes conversan mientras caminan a un costado de los rieles y comentan ante "La Nueva Provincia" que las personas más desafiantes saltan los vagones en movimiento.

"Nos han contado que murió gente por cruzar con los vagones andando", dice Agustina, de 16 años, a lo que Florencia, de 18, agrega: "Hay personas que pasan, que asustan a las chicas. Dicen que hubo violaciones porque de noche esto está oscuro y el paso sigue habilitado. Es necesario un puente iluminado".

Sin oferentes. El secretario de Obras y Servicios Públicos, Rubén Valerio, asegura que ya se ordenó al Departamento de Proyectos y Obras el tercer llamado a licitación para la construcción del puente peatonal, lo cual podría concretarse dentro de un par de semanas, aproximadamente.

"En la primera convocatoria no se presentó nadie porque consideraban que los valores estaban muy bajos y en la segunda tampoco hubo oferentes, pero desconocemos los motivos. Haremos un nuevo llamado para ver qué pasa", dice el funcionario.

Explica que esta licitación es pública y que se la hace constar en el boletín oficial, de alcance nacional. Además, indica que el proyecto volverá a valorizarse para ajustar el presupuesto oficial.

"En el primer llamado se presentó una empresa local que necesitaba un anticipo financiero del 80 por ciento, aproximadamente, puesto que planificaba la construcción a partir de la subcontratación de una firma de Buenos Aires. Esos anticipos, habitualmente son del 10, 15 o hasta el 20 por ciento, pero no del 80 porque necesitamos garantías de que efectivamente realizarán el trabajo tal como fue acordado", sostiene Valerio.

El concejal whitense Roberto Ursino (UCR) se comprometió a reunirse con empresas bahienses para que se presenten en la licitación.

"Si no hay empresas locales, habrá que interesar firmas nacionales y ver qué pasa. Y si no hay oferentes, se verá... Habrá que abrir la licitación a las empresas que quizás puedan presentarse y no cumplan con todos los requisitos que la Municipalidad exige, como demostrar la capacidad económica financiera", destaca Ursino.

En el Plan Director. Junto a otras obras, la concreción del puente peatonal entre el bulevar y el casco viejo de la localidad portuaria fue considerada prioritaria por vecinos y representantes de entidades públicas y privadas que forman parte del Consejo Consultivo del plan director territorial de Ingeniero White.

Tras algunas reuniones, esta obra se destacó entre las necesidades comunes que deberían ser cubiertas con los 35 millones de pesos que serán aportados por empresas y entidades privadas, correspondientes a dos tercios del monto total a invertir.

El resto --que totalizaría unos 50 millones de pesos-- será aportado por el municipio, si bien prevé obtener colaboración de la Nación y la Provincia.

El plan de ejecución demandará cinco años.

Un reclamo de casi 90 años

Desde fines del siglo XIX se planteó la necesidad de establecer una intercomunicación entre los dos sectores de la localidad portuaria. El complejo de puentes La Niña, erigido en 1910, dio respuesta en parte al paso del tránsito vehicular, estableciendo también veredas peatonales. Pero, entre estos puentes y el paraje El Guanaco --otro punto de cruce--, hay dos kilómetros y la gente ya optaba por atravesar las vías sorteando vagones.

De allí el proyecto del otrora concejal Mario Sclavi, en procura de un paso de alto nivel para peatones "a efectos de facilitar el tránsito de un lado a otro de la población".

Hace casi 50 años, en julio de 1961, Sclavi pidió a los administradores del Ferrocarril General Roca la construcción de un puente peatonal sobre las vías de la playa ferroviaria de Ingeniero White.

El edil, en sí, reiteró un pedido que se mantenía en el tiempo, teniendo en cuenta una ordenanza similar de 1922, por la cual se pedía al Ferrocarril del Sud un paso "para permitir el libre y cómodo tránsito". O sea, hace casi 90 años.

En 2002 y 2006 el Concejo Deliberante volvió a solicitar la construcción de la pasarela peatonal, para los vecinos que "arriesgan su vida diariamente". Se anunció su ejecución en 2008 pero el proyecto aún está circunscripto a los pliegos de la licitación, aún sin cristalizarse.

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