Hoy se reunirán en una de las Comisiones de la Cámara de Senadores, los representantes de las provincias para decidir la suerte de la modificación de la Ley del impuesto a las ganancias.
Si la Ley resultara sancionada, el gobierno de Mauricio Macri, no apelaría al veto como solución a la controversia por la quita de recursos a partir de la iniciativa impulsada por el Massismo y acompañada por el kirchnerismo.
Los ajustes se darían en menos recursos para las provincias de acuerdo al porcentaje que les corresponda por la Coparticipación y en rigor de su protagonismo en la aprobación de la Ley.
Menos obras, menos dinero y el deterioro de los más diversos programas podrían ser la directa consecuencia de la decisión del gobernador Insfrán en sostener una política de confrontación y de perjuicio para la provincia.
$1.434 millones de pesos menos para Formosa será el resultado si se aprobara la modificación de la Ley, cuestión que parece definida de cara a que los gobernadores del pejotismo han decidido perjudicar -a costo de sus compoblanos- y en todo lo que puedan, a la administración de Cambiemos.
Insfrán se prepararía para usar todos los recursos de manera totalitaria, como lo ha hecho en años pero esta vez apostando el 100% de los ingresos nacionales para el pago de sueldos, aguinaldo y bonos e inclusive los aumentos otorgados hacia el 2017.
No importaría desordenar las cuentas con los salarios bajos y “quemar las naves” en pos de plantear un supuesta batalla política, inclusive comprometiendo recursos que ya han sido destinados para el pago de certificados y proveedores.
Estaría decidido, es a todo o nada. El horizonte es a corto plazo y poco importaría los resultados nefastos para los formoseños. Es salvar el modelo o hundirse con él.
Finalmente Insfrán es un perfecto émulo de Cristina Kirchner pues dejaría un estado desvastado (aún más) para quienes vinieran en el futuro.



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