Las inseguridades de la vida actual y el crecimiento de los trastornos de ansiedad

Las inseguridades de la vida actual y el crecimiento de los trastornos de ansiedad
Los temores relacionados con los hechos delictivos y la vida moderna provocan casos más complejos de esta emoción. La visión de tres especialistas.

Mirar para atrás al caminar, llenar de alarmas y rejas la casa, o sentir que el próximo ataque de delincuencia golpea nuestra puerta, son algunos de los miedos que muchos mendocinos sienten ante el avance despiadado de la inseguridad. Lo grave es que estos sentimientos negativos, con el tiempo, se transforman en trastornos de ansiedad, una reacción que hoy por hoy padece la mitad de la población.

Sin embargo, hay que destacar que ese problema de ansiedad no sólo estalla con el miedo de un flagelo social, sino con todo aquello que tiene estrecha relación con las inseguridades en general, dentro de una sociedad que gira en torno a ejes tan difíciles de sobrellevar como los excesos y el consumismo.

Cuando en una persona conviven todos los temores y prevalece la falta de equilibrio, seguridad y garantías, comienzan a aparecer los primeros síntomas de una emoción que, con el tiempo, puede desencadenar un mal mayor.

Estar alerta a la inseguridad y a la ansiedad

Un trastorno de ansiedad consiste en una serie de reacciones intensas, frecuentes, en algunos casos, y desajustadas a la situación que las generó. Sin embargo, la psiquiatra Nilda Astorga afirmó a El Sol Online que "la relación de la ansiedad no es sólo con la inseguridad por la delincuencia, sino también con la inseguridad de la vida moderna, la inseguridad que existe en la Justicia que es nuestra defensa, y con el estrés generado por una falta general de seguridad".

Así, la doctora puntualizó que la ansiedad "es la base" de muchas otras enfermedades y trastornos que puede desarrollar una persona. Por esto, afirmó que "la mitad de la población padece trastornos de ansiedad" si se tiene en cuenta que la mayoría de los pacientes llega al consultorio con algunos de los indicios característicos de esta emoción.

"Hay que prestarle especial atención al cansancio, y a la falta de sueño y calma", dijo la especialista a la hora de dar una orientación en los síntomas que pueden presentarse ante un problema de ansiedad.

Y en el marco de una sociedad que busca ponerse a la altura de los regímenes del consumismo, el estrés comienza a tomar un inusitado protagonismo que puede desencadenar un deterioro en la personalidad. "Hoy la gente no trabaja por placer, trabaja por plata, hay quienes tienen dos o tres puestos laborales porque necesita pagar y gastar", analizó Astorga.

Esta especie de burbuja construida por inseguridades personales y sociales "puede funcionar como un factor desencadenante de un trastorno de ansiedad, si los sujetos se sienten vulnerables a una inminente agresión", señaló la psicóloga y docente, Andrea Agrelo.

El estrés postraumático, y los ataques de pánico, responden a una complejidad de factores individuales, familiares y sociales. "Cuando el entorno social mantiene situaciones de amenaza inminente que se sostienen en el tiempo, es posible que se convierta en el principal causante de un trastorno de ansiedad", indicó.

Pese a los síntomas, no todo está perdido

La posibilidad de retornar a un estado de equilibrio va a depender de las modificaciones que se hagan en todos los niveles implicados en el problema.

Según Agrelo, la ansiedad es una emoción que todos vivenciamos en mayor o menor grado, cuyas manifestaciones dificultan la vida normal de quien la padece.

De esta manera, la especialista recomienda encender la alarma cuando sentimos, por ejemplo, preocupación, temor, inseguridad, dificultad para decidir, miedo, pensamientos negativos sobre uno mismo, pensamientos negativos sobre nuestra actuación ante los otros, temor a que se den cuenta de nuestras dificultades, temor a la pérdida del control, dificultades para pensar, estudiar, o concentrarse.

Aunque no podemos dejar de lado ciertas molestias físicas como son los dolores de cabeza, mareos, náuseas, sequedad en la boca o molestias en el estómago.

"Los trastornos de ansiedad deben ser atendidos en forma interdisciplinaria, tanto con un tratamiento psicológico como farmacológico en la mayoría de los casos", enfatizó la psicóloga quien también puso el acento en la terapia cognitivo conductual como un tratamiento eficaz en la utilización y entrenamiento en técnicas de relajación y habilidades de afrontamiento.

La solución más rápida comienza en el entorno familiar y en las relaciones interpersonales. La comunicación diaria con nuestros allegados y la capacidad de exponer los problemas y temores, ayuda a dar los primeros pasos en la cura del problema.

Tanto Agrelo como Astorga coinciden en que "las intervenciones a nivel informativo para padres y familiares se incluyen dentro del tratamiento. Respetar los horarios de la comida familiar ayuda a entablar esa comunicación con los otros, y a dejar un poco de lado la interacción con la computadora".

Justamente, la psiquiatra recomienda no acostumbrarse al uso permanente de las pastillas, "porque después la tomamos por cualquier causa cuando en realidad es un salvavidas del momento, no solucionan nada".

El pequeño robo genera más inseguridad

La falta de normas internalizadas, la marginalidad y la pobreza estructural instalada en el país y en la provincia "son una especie de caldo de cultivo de la delincuencia. Un flagelo que no hemos logrado bajar y que hoy, a muchos nos genera una sensación de temor constante y contagio colectivo cada vez mayor", analizó la socióloga Graciela Cousinet.

Según dijo, ese robo más pequeño, aunque no menor, y que en muchas ocasiones está acompañado de una importante carga de violencia "es el que más sensación de inseguridad genera, dando origen a los sentimientos permanentes de persecución", añadió.

No obstante, Cousinet señaló que a ese temor constante se suma el contagio y a la sensación colectiva, "y no es que exista un invento de la gente, la inseguridad está y el pánico se acumula".

Hoy Mendoza, según la especialista, es una de las provincias con índices elevados de delincuencia, tal como sucede en las grandes ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

"Es posible, sin embargo, poner nuestro granito de arena para solucionar, no vamos a negar que faltan políticas de seguridad, pero podemos empezar en los barrios a fortalecer el espacio público, para conocerse más entre vecinos y para disminuir los robos", analizó.

Asimismo, reconoció que no existe un compromiso comunal para implementar actividades recreativas barriales, "entonces, lo que termina pasando es que cada vez nos encerramos más, dejamos los espacios liberados para los delincuentes y esto no nos va a salvar", finalizó.

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