Es presidente de un emprendimiento vitivinícola que su familia adquirió en el año 2000 y a su vez es socio gerente de un vivero especializado en plantines de semillas y hortalizas.
Tiene 40 años, casi 41. Y si bien nunca se lo planteó ni lo habló con los que lo rodean, considera -ante la pregunta de qué le aportó a ambas empresas el hecho de estar manejadas por cabezas jóvenes- que le han dado la frescura de poder adaptarse a los tiempos que corren por un lado, las ganas de hacer y proyectarse y por otro, la capacidad y los conocimientos para poder vaticinar lo que puede llegar a suceder en el escenario económico en que se mueven. "Antes quizás se evaluaba más lo que podría suceder o se era más temeroso, en cambio en estas gestiones tomamos decisiones motivados por el estudio del mercado: por ejemplo si no conviene exportar porque los costos internos no lo permitían, como sucedió hace unos años atrás, no se piensa tanto y se ejecuta. Nosotros por ejemplo dejamos de mandar vino a Rusia y Brasil. De a poco, la situación va repuntando y ahora estamos exportando a Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Noruega, y menos a Brasil y Taiwan. Yo creo que es importante poder mirar dónde uno está parado", dice.
Otra gran ventaja que adaptó en su otra empresa Fitotec fue la incorporación de tecnología de alta gama y creada especialmente por técnicos sanjuaninos para los requerimientos de riego de la empresa. No tuvo que hacer tantas evaluaciones ni sondeos. Sencillamente adoptó la maquinaria nueva -llamada "carro de riego", una especie de robot automático que se ocupa de hacer riegos controlados- para ser más competente, reducir costos y especialmente cumplir con los tiempos de los clientes, muchos de ellos grandes industrias del país.
"Desgraciadamente mi papá y mi abuelo fallecieron. Mi papá murió cuando yo estaba arrancando con Fitotec así es que él vivenció sólo los comienzos. Espero que ambos estén orgullosos del camino que estamos transitando", remarca con orgullo sobre el presente de la bodega en la que se elaboran 7 millones de litros de vinos finos y sobre su vivero de almácigos en pan de tierra, negocios de los que hay sólo 3 en toda la provincia.
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