Aunque la intendencia dice que el aumento es “inferior al 30%”, en los cedulones arranca encima del 40% y supera 100%. Ahora, la Muni grava más que la Provincia
Los ejemplos tomados por este diario son de barrios tan diversos como Ducasse, Centro, Nueva Córdoba, Kenedy, Colinas de Vélez Sársfield, Chateau, Ayacucho, Alta Córdoba, Maipú y San Vicente; y propiedades en su mayoría de categoría 3 (la intermedia y más masiva, son el 65 por ciento de las cuentas), sin incorporación de metros construidos nuevos y gozando del 30 por ciento de descuento por cumplimiento.
Un panorama muy diferente al que, el miércoles, volvió a pintar el intendente Giacomino: “El aumento normal no llega al 30 por ciento, es mucho menos de lo que es la inflación. Sólo en algunos casos puntuales alcanza el 100 por ciento, y en muchos de esos es gente que no tenía metros declarados y ahora se los blanqueó”, aseguró.
Porcentajes similares a los detectados por este diario apuntó, por su lado, la concejal del Frente Progresista y economista Graciela Treber.
“El aumento va en general del 50 al 100 por ciento. Las propiedades categoría 3 subieron 45 a 50 por ciento, mucho más de lo que votamos en el Concejo, que no superaba un 10 por ciento”, opinó.
Y aseguró que detectó casos con subas del 60 por ciento en el valor de la tierra, el doble de lo que asegura haber revaluado el municipio.
Con ese nivel de incrementos, la carga tributaria de la tasa de propiedades que cobra el municipio superó largamente en la mayoría de los casos al inmobiliario provincial que, hasta el año pasado, era más gravoso para muchas propiedades.
En un cálculo rápido, con las cuatro actualizaciones que lleva aplicadas en inmuebles (en 2008, 2009, 2010 y este año, de diferente magnitud), la actual gestión municipal acumula subas que parten del 120 por ciento y superan el 400 por ciento en las propiedades de mayor valor (countries, grandes terrenos baldíos y casas de alta categoría en barrios residenciales).
Sólo una pequeña porción de las viviendas de la ciudad (las de 4ª categoría, alrededor del 6 por ciento del total de 460 mil unidades que tributan) no tuvo aumentos.
En 2009, con aviso. Muchas de las subas 2011 sorprendieron a los contribuyentes por su magnitud, y detonaron quejas.
Este incremento, a diferencia del revalúo general aplicado en 2009, no fue anticipado con claridad por la Municipalidad. En aquella oportunidad, Catastro ajustó el valor de la tierra y las edificaciones (bases sobre las que se calcula la tasa para cada cuenta), que no se tocaban desde 1984 y 1993, respectivamente.
Para evitar una actualización impagable, tomó parte de ambos valores promediando un ajuste “digerible” del 70 por ciento en los cedulones.
Para las propiedades más valiosas, los incrementos llegaron fácilmente al 300 por ciento. Todo el trabajo de cálculo, con criterio progresivo, fue expuesto en detalle a la opinión pública y a los concejales, que debían votarlo. Finalmente, con muchos cambios que no afectaron su núcleo, la norma fue aprobada.
Sorpresa en cuotas. Muy diferente fue el trámite del aumento que por estos días pagan los contribuyentes.
La intendencia envió en diciembre al Concejo (más hostil políticamente a Giacomino que en 2008) un proyecto de ajuste que incluía una suba del precio del metro construido, un cambio en la fórmula para calcular cómo se va depreciando la propiedad, la reducción de un descuento sobre las valuaciones y un fuerte incremento de alícuotas para grandes baldíos urbanos, además de la potestad para que Giacomino aplique un 20 por ciento de suba a todas las tasas si así lo disponía; como puntos centrales. Los ediles no estuvieron de acuerdo con subir el metro construido.
“Sí aprobamos el nuevo sistema de depreciación, que según mis cálculos resultaba en un ajuste que no superaba el 10 por ciento. Eso, sumado al aumento del 15 por ciento que ya había aplicado el intendente en enero de 2010, redondeaba una buena actualización”, señaló Treber, una de los 20 concejales que votaron la suba.
Los ediles también autorizaron a Giacomino a aplicar otro 15 por ciento final de incremento si así lo decidía, y el intendente se encargó de avisar que sí lo haría, para acercarse a la recaudación que pretendía en 2011.
Pero luego de eso, hubo sorpresas: a mediados de enero, con Giacomino ausente, trascendió que el Ejecutivo había decidido aplicar un incremento del 30 por ciento sobre el valor de la tierra; dato confirmado por el secretario de Economía, Gabriel Bermúdez.
Ni ante los concejales ni a posteriori, al “blanquear” la suba aplicada por decreto a la tierra, el municipio dio un panorama claro de la magnitud del aumento y cómo se distribuía en toda la ciudad, a pesar de las numerosas consultas de los medios. Sólo difundió montos finales promedio de cedulones en algunos barrios, sin consignar el mismo dato para 2010.
Bajo la endeble justificación de que “no se podía hablar de porcentajes promedio de aumento porque variaba mucho según la casa y el barrio” (los cedulones no parecen mostrar tal dispersión porcentual), el discurso apuntó a minimizar el incremento y tratar como subas “aisladas” las del 100 por ciento o mayores que comenzaban a llegar, tal cual repitió el intendente el miércoles.
Ahora, los cedulones muestran, en sus montos finales (y en el detalle de cómo se calculan que incluyen cumpliendo una ordenanza sancionada por el Concejo) un panorama de aumentos sustancialmente mayores a los anticipados, donde los ajustes del 100 por ciento no son casos aislados.
Incrementos y vencimiento
Ajustes. Hasta 2008, la tasa sobre inmuebles arrastraba una importante desactualización. Giacomino aplicó subas todos los años: ese año, en 2009 (el revalúo más fuerte, del 40% a más del 300% según la propiedad), en 2010 (15% general) y este año (del 40% al 100% para la mayoría).
Vencimientos. La primera cuota mensual y la primera media cuota de 2011 vencen mañana.
Algunos casos
Ducasse. Una casa de tres dormitorios, categoría 3, de 300 m2, pasó de tributar 717 pesos anuales a 1.488, el 107% de aumento.
San Vicente. Vivienda de dos plantas, cat. 3: tuvo suba de 63%, pagará 65 pesos por mes.
Maipú 1º Sección. Casa cat. 3, suba del 60% (pagará $1.030 anuales)
Colinas de Vélez Sársfield. Vivienda de 3 dormitorios, pasa a tributar de $46 a $90 mensuales: 97% de suba. De inmobiliario provincial pagará $788 anuales, y de municipal, $1.080.
Chateau. Duplex, 120 m2. De $36 a $51, suba del 42%. Paga municipal anual por $612, y $488 a Rentas.
Nueva Córdoba. Departamento 2 dormitorios, Cat. 2: pasó de pagar $784 anuales a tributar $1.136 este año, 45% más. Es más del doble de lo que tributará a la Provincia: $550 pesos.
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Quejas vecinales por la suba y la falta de servicios
“Yo tengo una casa simple, de categoría 3, no sumé metros y me aumentaron 104 por ciento”, se quejó Alejandro, vecinos de barrio Kennedy. Pasará de pagar 22 pesos mensuales a 45 pesos. “Los montos no son altos, el problema es que todo sube y yo trabajo en una imprenta y gano 2 mil pesos”, lamentó con resignación.
La misma magnitud de aumento le tocó a Gabriela, inquilina de un departamento de 2 dormitorios en el centro: “El edificio tiene 20 años, no es de categoría, y pasé de pagar 46,10 pesos por mes a 100,30. Mientras, Rentas me cobra 288 todo el año. Me parece una barbaridad el aumento municipal”, opinó.
“En nuestro barrio, la mayoría de la gente recibió aumentos de 50 a 60 por ciento. Los vecinos más que nada se quejan porque a pesar de pagar más, no logran ningún tipo de servicios: no arreglan ni las calles”, reclamó el vecinalista Oscar Perassi, habitante de Residencial Santa Rosa. En su caso particular, el incremento es del 44 por ciento sobre la vivienda que habita (casa de 230 metros categoría 3) y del 59 por ciento para un galpón de 152 metros cubiertos que posee.
“Yo tengo una casita de 91 metros cubiertos en Alta Córdoba, no en la parte más cara sino al norte de Isabel la Católica, es de 1956 y no tuvo ampliaciones. El cedulón llegó 113 por ciento más caro”, aseguró otra vecina que no quiso dar su nombre. Abonará 196 pesos anuales este año, y 178 a Rentas.
En otras zonas, como barrio Ayacucho, propietarios también aseguraron que las subas van del 60 al 100 por ciento.
En general, las quejas fueron coincidentes: sorpresa por la magnitud de las subas y el reclamo de que llegan, precisamente, mientras el municipio adeuda servicios de mantenimiento básicos en los barrios, como alumbrado público, y reparación de calles.
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