En el cuarto debate, los aspirantes no se pusieron de acuerdo sobre la política para los sin papeles; Trump insistió en la necesidad de una muralla
NUEVA YORK.- Los aspirantes republicanos a la presidencia volvieron a medir sus fuerzas ayer en un debate que no pareció tener un fuerte efecto en las preferencias de los votantes y que se centró en la crisis en Siria, la economía y la inmigración, donde hubo notables diferencias.
Este último tema parece marcar la agenda en el país luego de que anteayer un fallo en contra de medidas del presidente Obama para evitar deportaciones dejara como única opción recurrir a la Corte Suprema.
En ese contexto, pero sin declaraciones decisivas, el cuarto debate republicano, organizado por el canal Fox y The Wall Street Journal en la ciudad de Milwaukee, de cara a las elecciones de 2016, permitió a los ocho candidatos desplegar sus ya probadas estrategias y mostrar una vez más lo divididos que están respecto de casi todos los temas.
La falta de sorpresas benefició a los mejor posicionados en las encuestas, Trump y Carson, y consolidó en el tercer lugar a Marco Rubio. Jeb Bush sigue siendo la decepción, mientras que Carly Fiorina, Ted Cruz, Paul Rand y John Kasich no logran despegar.
En el caso del magnate inmobiliario, que en debates anteriores se destacó por su estilo directo y por los ataques personales, esta vez redujo sus críticas e incluso trató de evitar el tema de la inmigración.
Pero aun así insistió, ante la pregunta, en su plan de deportar a 11 millones de personas que se encuentran en el país de manera ilegal, y en construir un muro a lo largo de la frontera con México. "Necesitamos fronteras y tendremos una muralla. Miren a Israel; la muralla funciona. Somos un país de leyes, [los inmigrantes ilegales] tendrán que marcharse", argumentó.
La respuesta de Bush, el ex gobernador de Florida que alguna vez fue el favorito y que ahora se encuentra muy rezagado, llegó enseguida.
"[El plan de Trump] enviaría un mensaje de que no somos el tipo de país que sé que es Estados Unidos", advirtió.
Los debates no son el fuerte del hijo del ex presidente George H. W. Bush y hermano del otro ex presidente George W. Bush. Anteayer estuvo entre los que menos participaron y en dos ocasiones tuvo que pedir la palabra.
"Ya has hecho dos comentarios, John -dijo Bush a al gobernador de Ohio, John Kasich-. Es mi turno".
Uno de los más activos y ovacionados fue el senador de Florida, Marco Rubio, que se encuentra tercero en las encuestas y tuvo un buen papel ayer con su estrategia de responder con elocuencia a las preguntas y evitar el conflicto.
Rubio, que nació en Miami y tiene padres cubanos, es también uno de los más moderados en la temática migratoria entre los conservadores, ya que está preparado para dar a los migrantes que ya están en Estados Unidos la posibilidad de llegar a la ciudadanía.
Anteayer el quinto circuito de apelaciones en el sistema judicial estadounidense falló en contra de dos programas del gobierno de Obama para evitar deportaciones masivas: el DAPA (por su sigla en inglés), que aplaza deportaciones de inmigrantes que son padres de niños nacidos en Estados Unidos, y el DACA, que evita deportaciones de menores.
Ambos planes son resistidos por un grupo de 26 estados, todos gobernados por republicanos, y tras este último revés a Obama sólo le queda recurrir a la Corte Suprema de Justicia.
"Piensen en las familias, en los niños", pidió en el debate John Kasich, que también tiene una posición moderada y propone que los inmigrantes ilegales paguen una multa para quedarse en el país.
Otro de los grandes temas de la noche fue la economía, que aglutinó a los precandidatos en las críticas al actual gobierno demócrata.
"Mi preocupación es que la economía real se haya visto dañada por la gran extralimitación del gobierno de Obama -señaló Bush-. Y Hillary Clinton quiere multiplicarlo por dos".
Por otro lado Trump dijo: "Éste es un país que está siendo golpeado en cada frente, económicamente, militarmente".
Los precandidatos también dedicaron un largo tiempo a la crisis en Siria y el rol que debería tener el país en materia de seguridad internacional.
"No podemos seguir siendo los policías del mundo", dijo Trump. "Debemos 19 billones de dólares, tenemos un país que se está yendo al infierno. Tenemos que empezar a invertir dinero en nuestro país". El empresario consideró que otros actores, en especial los europeos, deben intervenir en Siria y no Estados Unidos.
Chocó, de esta manera, con Jeb Bush, que propuso establecer una zona de exclusión aérea en Siria y aumentar el rol de su país. "Tenemos que liderar, tenemos que implicarnos", señaló.
Rubio tuvo una opinión similar y remarcó que "o ganan ellos o ganamos nosotros; deberíamos tomarnos en serio el peligro", en referencia al grupo jihadista Estado Islámico (EI).
Agencias AP, DPA, EFE y AFP


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