Por iniciativa municipal, Olivera tiene su propio basural

Por iniciativa municipal, Olivera tiene su propio basural

El lugar, ubicado en cercanías del río y del camino de ingreso a la localidad de Goldney, es utilizado por la Delegación Municipal. Desde mediados del año pasado se repiten los reclamos. Los vecinos buscan convertir el predio en una huerta comunitaria.

A comienzos de este año, la recién creada Subsecretaría de Comunicaciones del Municipio difundió una gacetilla de prensa titulada "Concientización ambiental". En el texto se pedía a los vecinos en general que tuvieran a bien "no arrojar residuos ni escombros en las zanjas de los diversos barrios del partido, ya que obstruye la buena circulación del agua acumulada por lluvias". En caso de incumplimientos, se hablaba de sanciones por infracción a la ley provincial 25.916.

Se informaba, además, que "las ordenanzas vigentes establecen que las empresas de recolección de residuos pueden recoger hasta un metro cúbico de basura (sean hojas, ramas, escombros o basura hogareña) puestas en bolsas de polietileno bien cerradas", cantidad que equivale a cuatro bolsas de consorcio llenas. A su vez, la Municipalidad solicitaba a la población que se respetaran los días y horarios de recolección y que, en el caso de alerta meteorológico, retiraran de la vía pública todos los residuos que pudieran obstruir los desagües.

En Olivera, el llamado municipal a una necesaria colaboración vecinal en el manejo responsable de los residuos se contradice con una realidad donde parece ganar peso aquel dicho de hacer "lo que yo digo, pero no lo que yo hago".

Al menos desde mediados del año pasado, vecinos reclaman por un basural clandestino generado desde la Delegación Municipal de la localidad. Sin respuestas, y con la idea de unir fuerzas, decidieron sumarse al reclamo que la semana pasada reactivó la sociedad de fomento del barrio San Pedro (ver Páginas 2 y 3). El lunes, en la Fundación El Remo, tuvo lugar una reunión destinada a continuar el debate y la búsqueda de soluciones al problema de los residuos en general.

EL LUGAR

El sector denunciado por los vecinos se encuentra en proximidades del río y del puente que conecta a las localidades de Olivera y Goldney. Desde el camino principal no se observa más que la proliferación de acacios negros, salvo cuando el humo que se desprende del vertedero ilegal cubre la cinta asfáltica y complica la visión de los automovilistas. 

Sin embargo, un camino lateral especialmente acondicionado por la Municipalidad permite llegar hasta un sector despejado de vegetación que desde hace meses se convirtió en un basural clandestino con participación municipal. Está cerca del río y a 100 metros de las primeras viviendas de Olivera, las que más sufren las consecuencias de las inundaciones.

Pablo Lugones, de la Fundación El Remo, explicó que la situación fue detectada hacia mediados del año pasado. Según los vecinos, a diferencia de otros pequeños basurales que proliferan en distintas zonas urbanas del distrito por la mala acción vecinal, en este caso la preparación del lugar estuvo a cargo de la Municipalidad. De hecho, como no ocurre en muchas calles de tierra de Olivera, el camino de ingreso tiene un trabajo de alcantarillado para facilitar la circulación. 

Según Lugones, en ese lugar arroja residuos la propia Delegación Municipal, como respuesta indebida a un insuficiente servicio de recolección que en el pueblo se limita a tres días y sólo en el sector de viviendas que cuenta con asfalto. La principal afluencia son restos de poda que, una vez depositados, los trabajadores municipales se encargan de prender fuego. 

Esta semana, EL CIVISMO recorrió el lugar. En forma de U, se apila una gran cantidad y tipos de residuos, desde ramas hasta restos de desperdicios orgánicos, pero también electrodomésticos y una imponente carcasa de un vehículo carcomido por el óxido. En uno de los laterales, se repetían varios focos de humo como consecuencia de una fogarata reciente. En todo el perímetro, los acacios negros aportan dificultades al escurrimiento de las aguas cada vez que el río desborda y ocultan el basural de la vista de los automovilistas.  

Seguramente al aporte municipal se sumen manos vecinales que llevan hasta ese lugar sus residuos, y también se rumorea que llegan rodados de mediano porte provenientes de otras localidades. 

Además de las consideraciones ambientales, la existencia de ese foco de basura resulta inconveniente por otras razones. En caso de un desborde del río –algo frecuente en los últimos años para Olivera-, los residuos correrán aguas abajo constituyéndose en otro obstáculo para el escurrimiento. A su vez, la quema de basura, según la dirección del viento, suele acortar la visibilidad del camino que une a la localidad con Goldney, sin contar la posibilidad de un incendio generalizado a pocos metros del pueblo.  

"Empezamos a hacer los reclamos, primero en la Delegación, donde nos dijeron que solo están tirando ramas. Empezaron los tiempos electorales, más insistimos, más negaban. También se planteó el tema a los funcionarios que participan de las reuniones del Prodecom (Protección y Defensa de la Comunidad) que se realizan en Olivera. Ese organismo plantea propuestas para el tema de las inundaciones, pero tener un basural al lado del río es una contradicción. En el Municipio están sobreenterados del tema. Incluso un funcionario de la Delegación me preguntó a mí qué haría con este tema. Yo si fuera funcionario municipal y no puedo solucionar esto, renunciaría", expuso Lugones.

ACCIONES

Como parte de un espacio común que se intenta constituir con diferentes sectores y vecinos de Luján, entre ellos los habitantes del San Pedro afectados por La Quema, en Olivera proyectan acciones concretas. En primer lugar poder articular un reclamo conjunto ante la Municipalidad por la problemática de los residuos. 

Para el caso puntual de Olivera, si el gobierno no asume sus responsabilidades y soluciona el problema, Lugones explicó que "vamos a hacernos cargos nosotros".

"A partir de nuestras posibilidades, la idea es empezar a ordenar y clasificar la basura", agregó. El objetivo es eliminar el basural y transformarlo en una huerta comunitaria. Con la participación de Radio Colectiva de Goldney, a su vez, se piensa en la elaboración de un mural en el puente destinado a concientizar a la población sobre el tema. 

Las soluciones también apuntan al otro lado del río, ya en el partido de Mercedes, donde se arroja gran cantidad de basura e incluso animales muertos. 

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