La exhumación del escritor se iniciará "de forma inmediata", informó ayer el gobierno de Andalucía. Un equipo de especialistas –que firmó un contrato de exclusividad y no podrá entrar a la zona con celulares–, trabajará sobre el lugar que se presume está enterrado el poeta junto a otras víctimas del franquismo. Aumenta el debate en España sobre los desaparecidos de la Guerra Civil.
Sobre las fosas consideradas de "mayor interés" se colocará la carpa, de 10 por 20 metros, construida con perfiles metálicos, con una puerta de entrada con llave y techada para evitar las inclemencias meteorológicas. Todas las fosas serán excavadas y se exhumarán los cadáveres, aunque sólo se identificarán los de los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, el inspector de tributos Fermín Roldán y el restaurador Miguel Cobo, porque así lo solicitaron sus familiares y algunas entidades "conforme a derecho".
Por expreso pedido de sus familias, no se identificará al maestro Dióscoro Galindo ni a García Lorca y, según la consejera, será posible que los restos del poeta continúen en ese paraje si así lo quieren sus descendientes, dado que el lugar fue declarado "apto para el entierro" por las autoridades comunales.
Los científicos intervinientes en el proceso firmaron una cláusula de confidencialidad y no podrán entrar a la carpa de excavación con teléfonos celulares ni otros dispositivos que permitan registrar sonidos o imágenes.
Ante el interés generado por el hecho de que Lorca pueda estar enterrado en la zona, la consejera reiteró que el objetivo del convenio firmado para la exhumación del paraje no es la búsqueda de Lorca, sino el de responder al deseo de los descendientes que así lo hayan pedido.
Las tareas de excavación fueron autorizadas gracias a un estudio con georradar efectuado por el Instituto Andaluz de Geofísica por encargo de la Junta de Andalucía. El trabajo identificó seis posibles fosas en la zona de Alfacar, en Granada, donde se cree que está enterrado el poeta fusilado por fuerzas franquistas.
García Lorca fue ejecutado en agosto de 1936, un mes después del inicio de la Guerra Civil española, que estalló entre 1936 y 1939, por miembros del bando nacionalista que se sublevó contra el gobierno democrático republicano.
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