Tras los lamentables incidentes registrados días atrás y que dejaron daños incomprensibles en el patrimonio público, tanto en San Salvador de Jujuy como en San Pedro de Jujuy, se pone en marcha una semana que debería abrir espacios a la reflexión y al diálogo.
Simultáneamente al desarrollo del necesario diálogo superador, tendrán que ser sometidos a revisión los planes de lucha que se vienen llevando a cabo desde la semana pasada y que no son otra cosa que decisiones lacerantes para los derechos colectivos, pues terminan privando a los vecinos de servicios elementales que hacen a la calidad de vida. Esto se observa particularmente en San Pedro, donde, entre otros efectos nocivos, las truncas prestaciones en higiene urbana y recolección de residuos están haciendo estragos en la ciudad y sus habitantes.
La semana depara nuevas instancias en las que funcionarios y dirigentes tendrán que verse a la cara y encausar decisiones, pensando siempre en privilegiar el bienestar del conjunto.
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