Desde este martes, juzgan a un padre y sus dos hijos por matar a golpes con una barreta a un mecánico, vecino de ellos, en Mariano Fragueiro
El crimen del mecánico Mariano Mugas (66), ocurrido hace un año en Mariano Fragueiro, en el noreste de la ciudad, es un ejemplo paradigmático de la violencia barrial con la que conviven tantos vecinos en Córdoba.
El 23 de junio pasado, Mugas reparaba un Ford Escort en la puerta de su vivienda y fue atacado a golpes presuntamente por un vecino y sus dos hijos, quienes le reprocharon que el vehículo tapaba parte del ingreso a su casa en calle General Mosconi al 800.
Uno de los agresores tomó una barreta que el mecánico usaba para trabajar y le fracturó el cráneo de un golpe. Mugas se descompensó esa misma noche, entró en coma y murió.
También resultó herido un panadero que vive en la zona y que intervino para tratar de calmar a los agresores: recibió un impacto en la cabeza y debió ser hospitalizado.
El episodio tuvo enorme repercusión por el nivel de violencia social reflejado: por un cruce absurdo de palabras, un hombre tomó una barreta y mató de un golpe a su vecino.
Ese episodio irrazonable será juzgado desde mañana en la Cámara 11ª del Crimen de Córdoba: el taxista Juan Carlos Gómez y dos de sus cinco hijos, Lucas y Franco, responderán por el presunto delito de “homicidio simple” ante los jueces y el fiscal Diego Albornoz.
Gómez y sus dos hijos son, según la investigación judicial, quienes propinaron una golpiza a Mugas y le rompieron el cráneo con una barreta.
Estuvieron prófugos unos días, lapso en el que los indignados vecinos del barrio les destrozaron la casa y trataron de quemarla.
Los acusados se entregaron el 27 de junio y están presos desde entonces. El delito que se les imputa contempla entre 8 y 25 años de cárcel, pero el representante de la familia Mugas, Héctor Meli, le adelantó a Día a Día que solicitará que los juzguen por “homicidio calificado por alevosía”, que conlleva la prisión perpetua.
El querellante presentó además una demanda civil de más de medio millón de pesos contra la familia Gómez por los irreversibles daños cometidos.
La esposa del acusado vendió la casa al poco tiempo y se mudó. Eso trajo cierta calma al barrio, dado que eran muchos los vecinos que acusaban a los Gómez de ser “problemáticos” y los tenían “entre cejas” en especial después de que mataron a Mugas, un vecino muy querido en Mariano Fragueiro.
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