Ocho de cada $10 que recaudó en 2012 la Dirección General de Rentas fueron por el cobro de dos impuestos considerados regresivos o distorsivos. Los ingresos del fisco tucumano representan casi el 40% del total de fondos transferidos por el Gobierno nacional, casi el doble del porcentaje histórico. La historia de un pacto que ningún gobernador quiso debatir.
La administración del gobernador José Alperovich reconoce que, con aquel aumento, se llegó al límite de la presión fiscal. Ingresos Brutos es un impuesto que lo terminan pagando todos y, por aquel efecto cascada, en todos los niveles de comercialización.
Ocho de cada $ 10 que recauda la Dirección General de Rentas corresponde a los dos impuestos considerados distorsivos. Esa es la razón fundamental por la que Tucumán no está dispuesta a tocar, por ahora, el esquema impositivo. Más aún, las reformas introducidas en los últimos años fueron realizadas con el fin de abarcar a más actividades económicas y sofisticar el sistema de fiscalización tributaria.
De acuerdo con los datos difundidos a través del sitio web de Rentas (www.rentastucuman.gov.ar), el impuesto a los Ingresos Brutos le reportó al Estado provincial unos $ 2.394 millones, es decir el 73% del total de lo recaudado en 2012, que fue de $ 3.275 millones. Aquella cifra equivale a cuatro planillas salariales mensuales que el Gobierno paga a los más de 80.000 empleados públicos. De acuerdo con el presupuesto 2012, cada mes, el Poder Ejecutivo debió reunir cerca de $ 557 millones para atender las obligaciones salariales con sus trabajadores.
Menor dependencia
Históricamente, los impuestos provinciales representaron cerca del 20% del total de los recursos transferidos por el Gobierno nacional, a través de la coparticipación federal de impuestos. Sin embargo, ese porcentaje fue creciendo gradualmente en los últimos años, lo que -en cierta medida- muestra una suerte de menor dependencia fiscal de Tucumán respecto de la Casa Rosada. El ejercicio 2012 terminó con que la recaudación provincial significó cerca de un 40% del total de fondos coparticipables transferidos por el Gobierno nacional.
La liquidación de Ingresos Brutos también representa un dolor de cabezas para empresarios, industriales y contadores. Algunos especialistas consideran que la cantidad de retenciones, percepciones y recaudaciones bancarias han dejado a los contribuyentes saldos a favor equivalentes a una recaudación mensual y media de Rentas, es decir, algo más de $ 400 millones. En el organismo, en tanto, creen que aquellos saldos no representan ni la mitad del cálculo privado. Ingresos Brutos es el más bruto de los impuestos, como lo calificó el ex jefe de los sabuesos de la DGI, Luis María Peña. Lo paga el fabricante y también el distribuidor. Lo padece el mayorista y el minorista. Y lo sufre el consumidor que termina pagando cuatro o cinco veces la imposición, definió a LA GACETA el tributarista.

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