Informes inundados

Informes inundados
a facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata publicó un informe realizado por el departamento de Hidráulica sobre un análisis realizado respecto de la inundación que sufrió la ciudad. El documento se encuentra disponible en la página web de la facultad: www.ing.unlp.edu.ar
Ante esto, los medios publicaron artículos que hacen referencia a los resultados expuestos y además realizaron interpretaciones del mismo. Se evidencia una protección de las autoridades municipales y provinciales, a pesar de reconocer la desidia. También compartimos un informe de la misma temática publicado en 2006 y desatendido a esta parte, que rescató el medio local Diagonales.

El jueves, el diario El Día tituló: “Inundación: expertos de la Universidad ponen el acento en un plan de desagües”. A lo largo del artículo desarrolla puntos importantes del informe pero no menciona en ninguna línea al intendente Pablo Bruera ni al gobernador Daniel Scioli. Esta protección que establece sobre ambos funcionarios no sorprende. Es habitual en este medio. La nota explicó: “Una tormenta de ‘magnitud extraordinaria’ que generó una inundación inevitable, y una reacción ‘caótica e insuficiente’ de los estamentos gubernamentales, directamente vinculada con la pérdida de vidas. Esa es, según un informe de la facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata conocido ayer, la síntesis de lo ocurrido en la trágica tarde-noche del 2 de abril pasado y la madrugada de pesadilla que la siguió. El estudio (...) fue elaborado por una veintena de profesionales del departamento de Hidráulica de la casa de altos estudios, a pedido de la subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación; en sus conclusiones, hace hincapié en la necesidad ‘urgente’ de concebir un ‘plan maestro de desagües urbanos’ que comprenda ‘desde la cuenca del arroyo Carnaval hasta la del arroyo Maldonado’, armonizando la ejecución de obras con medidas ‘no estructurales’ como una adecuada gestión de la contingencia, incluyendo esquemas eficientes de alerta temprana y evacuación.

Tras realizar una minuciosa descripción de la inédita tormenta, que descargó en un día -desde las 9 del martes 2 a la misma hora del miércoles 3- entre 180 y 370 milímetros de lluvia, según el barrio, y en sólo tres horas -entre las 16,30 y las 19,30 del martes- alrededor de 300 milímetros en el casco urbano platense, el estudio establece que ‘se excedieron las capacidades de los arroyos en cuyas cuencas se asienta la Ciudad’ y que ‘las aguas, al extenderse hacia sus propias planicies de inundación y ocupar las huellas de sus antiguos cauces, produjeron el anegamiento de amplias zonas’.

El informe de Ingeniería subraya que ‘entre 2002 y 2007, la Municipalidad de La Plata atendía todos los problemas hídricos a través de lo que denominaba Plan Maestro de Obras Hidráulicas’ y advierte que ‘no se han encontrado elementos que acrediten una continuación de este plan, u otro superador’. Señala que ‘la inexistencia de una gestión integral del riesgo de inundaciones debe señalarse como una causa trascendente al momento de analizar las consecuencias del evento, principalmente en lo referente a la pérdida de vidas humanas’, y que ‘no existe un plan de contingencia operativo a nivel municipal’. ‘Se desprende claramente que una vez registradas las primeras evidencias de la magnitud del evento, las acciones desplegadas a nivel local fueron tardías e insuficientes’ sentencia, y agrega que ‘las acciones de evacuación se realizaron caóticamente, mayoritariamente por medios propios’.

En tanto, La Nación mantiene la protección a Scioli sin mencionarlo entre los responsables pero deja caer todo el peso en el intendente: “Dura crítica de expertos a Bruera por las inundaciones” fue el título del artículo que informó: “Un grupo de expertos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) concluyó que una ‘causa trascendente’ de la tragedia del 2 de abril en esta ciudad fue ‘la inexistencia de una gestión integral de riesgo de las inundaciones’ por parte de la municipalidad, a cargo de Pablo Bruera. ‘Una vez registradas las primeras evidencias de la magnitud del evento, las acciones desplegadas a nivel local en pos de su mitigación fueron tardías, caóticas e insuficientes’, señalaron los profesionales en su duro informe, encargado por la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación y presentado ayer. El equipo de 20 reconocidos ingenieros convocados para la investigación admitió que la catástrofe, que dejó un saldo de por lo menos 60 muertos y 190.000 damnificados, fue producto de una tormenta extraordinaria y que la cantidad de agua caída ‘excedió ampliamente a la que habitualmente es utilizada para el diseño de las obras’.

(...) El estudio reveló que hubo 6600 hectáreas afectadas por la inundación en La Plata, Berisso y Ensenada. En los días posteriores, las pérdidas económicas fueron estimadas en unos 6000 millones de pesos. ‘De las consultas a la comunidad, los trabajos «in situ» y la interacción con los vecinos que prestaron su colaboración se desprende claramente que, una vez registradas las primeras evidencias de la magnitud del evento, las acciones desplegadas a nivel local en pos de su mitigación fueron tardías, caóticas e insuficientes’, se lee en el informe, realizado por un equipo de 20 prestigiosos ingenieros-docentes, especialistas en obras hidráulicas. Señalaron, además, que hubo una ‘ausencia de articulación y coordinación de recursos’ entre los diferentes niveles de responsabilidad, si bien existe ‘abundante legislación que establecería una distribución de responsabilidades ante eventos como el ocurrido’.

Se atribuyó a las autoridades una ‘falta de planificación integrada’ y se señaló que, tras las fuertes tormentas de 2002 y 2008, ‘la región de La Plata tenía advertencias sobre su situación de riesgo de inundación latente’.

Además, aunque reconocieron que es cierto que las obras hidráulicas ‘están previstas para eventos ordinarios’, los especialistas señalaron que ‘buena parte de la población ignora el riesgo’ que suponen las tormentas extremas y "no ha existido una estrategia comunicacional eficiente para salvar esta falencia’.

Si bien el informe apunta especialmente a la municipalidad, también señala que los ‘organismos provinciales competentes no informaron sobre la ejecución de planes de riesgo hídrico ni sobre los planes de alerta y contingencia para las cuencas afectadas por el evento en estudio’.

En el año 2004 y hecho público dos años después, la Universidad Nacional de La Plata elaboró un mapa de riesgo en el cual figuraban las zonas con mayor riesgo de inundación. El mismo fue publicado dentro de la investigación “Análisis ambiental del partido de La Plata. Aportes del ordenamiento territorial”, realizada por el Instituto de Geomorfología y Suelos (CISAUA), de la Universidad Nacional de La Plata. Sobre este informe, el medio local Diagonales, publicó un artículo que rescata aspectos sobresalientes:

“El diagnóstico había sido solicitado por el gobierno municipal, en conjunto con la Provincia y financiado por el Consejo Federal de Inversiones –CFI–. Publicado en 2006, el estudio abundó con minuciosidad quirúrgica en las características de los suelos de La Plata, así como acerca de las particularidades ambientales e hidrológicas del partido. Es un análisis del medio físico natural que trata los anegamientos e inundaciones en la región y quedan plasmados en un mapa de riesgo hídrico. El documento se confeccionó para que los profesionales, técnicos y funcionarios municipales y provinciales conozcan y tengan las herramientas de decisión: por ejemplo para planificar el territorio a través del código de ordenamiento urbano, norma que regula y establece las pautas para el crecimiento de una ciudad. La UNLP consideró que el estudio era “fundamental” para el planeamiento físico, ya que señala claramente aquellos sectores del territorio que deben ser vedados a ciertas actividades o al menos donde “deben tomarse los resguardos necesarios”.

La investigación señala claramente que una ‘inundación’ constituía el ‘principal’ peligro para la ciudad. El inicio del problema radica en que los arroyos que surcan el partido, la mayor cantidad del tiempo poseen muy escaso caudal, pero durante lluvias sucesivas se acentúa el incremento de los mismos. Cuando estas lluvias culminan en ‘torrenciales’, es decir elevada intensidad de lluvias en corto tiempo, hace que los arroyos salgan de sus cursos (que es cuando el caudal supera la capacidad de su cauce) y cubre con sus aguas los sectores adyacentes que son conocidas como ‘planicies naturales de inundación’ (...)

Según consta en el informe, una inundación se genera porque ‘mientras las precipitaciones se encuentran en los valores normales para la zona, los caudales de los arroyos se incrementan en relación con las precipitaciones y el suelo permite una infiltración moderada sin generar mayores inconvenientes’. Y sigue: ‘La situación se torna crítica cuando luego de un período de precipitaciones relativamente constantes y de baja intensidad, las cuales saturan el suelo disminuyendo la infiltración, culmina con un pico de fuerte intensidad. El pico de creciente es rápido, de corta duración y en sentido inverso al escurrimiento, es decir, desde la desembocadura hacia las cabeceras’.

(...) Tal vez la realización de obras mal planificadas tenga peores resultados que la ausencia de tales. Cuando se canalizan las aguas de un curso hacia otro, se incentiva a posibles inundaciones. En La Plata, la integración de los arroyos Pérez con el Gato, se realizó a través de entubamientos, generando que el sur y sudeste de la ciudad se inunde. ¿Por qué? Porque en una inundación, los entubamientos resultan ‘deficientes’ y el agua ‘escurre’ superficialmente siguiendo el antiguo valle, es decir su recorrido original por naturaleza, invadiendo entonces amplios sectores de la ciudad (...)

El Instituto de Geomorfología y Suelos (CISAUA) de la UNLP recomendaba a la dirigencia política qué debía hacer para disminuir al máximo las consecuencias de una posible inundación. Debido a que no todas las obras corresponden al gobierno provincial, las aguas del temporal dejaron a las claras que el intendente Pablo Bruera jamás tuvo en cuenta las sugerencias de los técnicos y profesionales que estudiaron toda su vida para dar una respuesta apropiada y concisa ante las demandas de un estado que se mostrara preocupado por el bienestar de la sociedad. Para enfrentar los problemas de inundaciones cada vez más frecuentes en la región, el CISAUA sugería un ‘Programa Integral que contemplara la limpieza y mantenimiento permanente de los conductos pluviales, entubamientos subterráneos, y de los cursos de agua de la región, tanto de sus cauces como de las planicies naturales de la inundación’. También recomendaba un ‘programa integral para ejecutar obras de ampliación, readecuación y correcciones en la actual red de pluviales subterráneos’, un ‘programa integral para la ejecución o readecuación de alcantarillado y puentes en las zonas donde los cursos discurren a cielo abierto’. Un programa de ‘erradicación y relocalización de barrios o asentamientos instalados en zonas inundables’; y finalmente sugería el ‘uso restringido’ en parcelas inundables.

Nobleza obliga, Bruera hizo caso, en parte y a su antojo, a una sola sugerencia del CISAUA que indica que debían ‘ampliarse’ los espacios verdes de la ciudad, como plazas, circuitos aeróbicos, juegos infantiles y canchas deportivas en las zonas denominadas ‘planicies de inundación’, es decir en los lotes que son inundables para que no se radicaran barrios. Lo hizo en parte porque mejoró los espacios verdes ya existentes dentro del casco urbano. No se movió del cuadrado perfecto que Benoit diseñó 125 años atrás. Y para colmo, se tomó un mandato completo – cuatro años – para hacer sólo eso”

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