Informe especial: la robótica es el futuro

Informe especial: la robótica es el futuro
Los chicos aprenden desde la primaria. Ayuda a pensar, armar, programar y resolver problemas.

Hace unos años, no muchos, la palabra robótica sonaba a una ciencia extraña, inatrapable, lejana, reservada a las grandes potencias. Dejando volar la imaginación, uno podía vislumbrar a un grupo de japoneses sabelotodo trabajando sobre alguna máquina que, en el mejor de los casos, podría tener piernas y brazos de metal como único esbozo de figura humana.

Pero ya no. No hace falta viajar a algún país lejano para adentrarse en el mundo de la robótica. Ni siquiera viajar a Buenos Aires, ese centro argentino que parece acapararlo todo. La robótica como objeto de estudio desembarcó en San Luis luego de un intenso trabajo de base realizado por el Ministerio de Educación y la Universidad de La Punta y posicionó a la provincia no sólo en la cima del país y de Latinoamérica. El último Mundial de la especialidad, con el cuarto puesto logrado por un equipo puntano, confirmó que por estos pagos se ha vuelto una disciplina manejable, en la que se puede crecer, que ayuda a estimular el desarrollo cognitivo de los chicos desde la primaria, les abre la mente y los conduce de manera natural a las ciencias duras.

Mientras en otras partes del país se vacían las cátedras de las carreras de ingeniería, las científicas y afines, en San Luis hay cada vez más jóvenes interesados en ellas. La robótica puso su granito de arena para ello desde la escuela primaria, con un fenómeno que ahora tiene un efecto rebote en la secundaria a partir de los talleres extracurriculares que armó la ULP para fortalecer los conocimientos de aquéllos que estén más interesados en aprender y desarrollar su intelecto.

El tren de la historia. Rápida de reflejos para subirse al tren de la historia y el conocimiento, la política educativa sanluiseña sumó una innovadora herramienta didáctica en las aulas de las escuelas primarias al implementar el plan Todos a la Robótica. Todo arrancó a fines de 2011 gracias a la decisión política del Gobierno, que ya venía vislumbrando las ventajas de esta disciplina desde la gestión de Alberto Rodríguez Saá y la profundizó con la llegada de Claudio Poggi a la primera magistratura. Destinó recursos del Ministerio de Educación para llegar a todos los rincones con los kits de robótica y pivoteó a partir de la preparación que tiene la Universidad de La Punta (ULP) para afrontar este desafío mayúsculo y enriquecedor.

La actividad que se desarrolla en las aulas hace foco en la robótica como vehículo de acceso a diferentes conocimientos y se aplica de manera transversal en las distintas áreas curriculares. No hay una materia específica con ese nombre, sino que se aprovecha su inmenso potencial para conectarla con todas las asignaturas relacionadas con el universo matemático y científico. En total hay 31.000 alumnos, 330 escuelas, 1.500 kits entregados y 809 docentes capacitados. El avance incontenible de estos números se comprueba fácil, porque a fines del año pasado eran 11.767 alumnos, 1.114 kits, 217 escuelas y 496 docentes en condiciones de pararse frente a una clase y salir airosos.

El plan Todos a la Robótica es una pata más del Modelo 1 a 1 provincial, que logró que cada alumno dispusiera de su computadora en la escuela. Introduce actividades desarrolladas y basadas en los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP) establecidos por el Ministerio de Educación de la Nación y se aplica, al igual que el resto de las actividades involucradas en el desarrollo tecnológico provincial denominado Todos los Chicos en la Red, desde la periferia hacia el centro, o sea que arranca en las localidades más alejadas y luego ingresa a ciudades como San Luis y Villa Mercedes, un lógico criterio que brinda igualdad de oportunidades.

La metodología de trabajo en el aula es bajo la modalidad de taller, en el cual los niños son divididos en grupos de tres alumnos y cada uno tiene roles asignados: uno es el constructor (responsable del armado del artefacto), otro oficia de líder (representa al equipo ante el docente y sus compañeros) y hay un tercero que es el responsable de los materiales (organiza los componentes de los kits y ayuda en el prearmado). En cada clase cambian esos roles para explotar las distintas capacidades de cada uno y estimular las que no estén bien desarrolladas. De paso, todos se sienten involucrados y responsables por el avance del proyecto, que pasa a ser grupal y solidario.

Para lograr avances significativos es indispensable el acompañamiento de los docentes. Por eso la ULP capacita a todos aquéllos que se suman al proyecto. Los maestros, al cabo de muy poco tiempo, conocen el material y monitorean las actividades grupales. También estudian los operadores tecnológicos que vienen en los kits que el Gobierno entrega en cada establecimiento. Son las piezas que permiten manipular los mecanismos y generar movimientos: engranajes, poleas, ruedas, ejes, roscas sin fin. Igualmente, se trabaja sobre la planificación de las actividades y se suministra material bibliográfico y digital para que el armado de las piezas se realice sobre bases sólidas.

Crecimiento día a día. Cristian Moleker, secretario de Extensión de la ULP, se refirió al proceso de implementación del proyecto y sus beneficios. “Todos a la Robótica busca incorporar la herramienta como un recurso didáctico, concreto, para abordar temas abstractos dentro del aula. Con este material se facilita muchísimo el proceso enseñanza-aprendizaje. Siento que el plan crece día a día. A los chicos les cuesta menos entender algunos conceptos mediante la aplicación de esta herramienta”, sostuvo quien estuvo en Holanda durante la proeza que realizaron los jóvenes capacitados por la ULP, quienes tras el viaje se sumaron al proyecto desde otro lugar, ya que ahora son ejemplo de las futuras generaciones y pueden aportar su invalorable experiencia.

Moleker también se ocupó de remarcar que los pequeños (hay que tener en cuenta que tienen edad de primaria) están en una fase en la que pueden experimentar, probar, equivocarse y volver a probar sin temores: “Que el error sea parte del proceso de aprendizaje es algo positivo. Significa que el chico que desmenuzó una hipótesis y no obtuvo una solución, tiene que intentar nuevamente para ver si realmente llega a un buen resultado. Esto es sumamente enriquecedor”.

Otra de las ventajas que apareció con el transcurrir de los meses, fue que durante el proceso de aplicación del plan se descubrió que muchos chicos que presentaban problemas de aprendizaje con el sistema educativo tradicional, de repente, se destacaron sobre el resto con el trabajo en robótica. “No digo que sustituya a todo el sistema, sino que es un complemento muy rico que lleva a replantearse muchas cuestiones básicas de la educación”, advirtió el funcionario de la ULP.

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