En 2009 este rubro sufrió un alza de hasta 35% respecto del año pasado. Las medidas cerrojo implementadas por la Nación están entre las causas
Dicen que Papá Noel ya está imprimiendo uno de estos mensajes por cada cartita que le llega pidiendo el reloj de Ben 10 o el castillo de Barbie. Aunque se sabe que los padres moverán cielo y tierra para que Santa Claus consiga los regalos que harán sonreír a sus hijos.
Es que a lo largo del último año el Gobierno nacional restringió el ingreso de productos desde el exterior. De allí que juguetes de origen chino y estadounidenses de marcas reconocidas se demoran en llegar a las góndolas y algunos, directamente, no aparecerán antes del 24.
"Si existen 100 clases distintas de Barbies, a nosotros nos llegan 20 o 30", ejemplificó un empresario mendocino del sector.
Precios en alza
En este mismo sentido, los juguetes han subido de precio hasta 35% en relación con la Navidad del 2008, reconoció a UNO un empresario importador que pidió guardar su nombre. La cifra duplica la inflación calculada por consultoras privadas, que este año rondaría el 14% en el país.
Según manifestaron propietarios de jugueterías de Mendoza, el aumento de precios nace en el incremento de algunas alícuotas que el Gobierno aplicó sobre varios artículos del exterior, como también por costos extras que afrontan los importadores debido a demoras de hasta seis meses en el ingreso por Aduana argentina.
También incide en los valores de autitos y muñecas el hecho de que los comerciantes esperan que haya escasez de mercadería frente a una demanda creciente a fin de año.
Ante este panorama la opción para llenar las góndolas es volver al made in Argentina.
El problema es que "la industria nacional no tiene ni la cuarta parte de capacidad de abastecer el mercado. Faltan variedad, novedades y volumen", aclaró Ricardo Fernández, de la cámara de jugueteros.
Hasta el año pasado el 70% de los productos eran importados. Ahora hay un margen mayor que pueden aprovechar las firmas nacionales.
En su juguetería Gilberto Rómoli pide "que se defiendan las fábricas argentinas, que la pasaron muy mal con la importación indiscriminada".
Ahora viene el desquite: cuando los supermercados sacan de sus depósitos todo lo que sobró el año pasado, también los productos argentinos aumentan 20%. Fernández denunció que "se produce un abuso en los precios cuando dejan de entrar productos de afuera".

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