Los montos de los créditos hipotecarios que otorga Nación a través del Banco Hipotecario no se actualizan desde su puesta en marcha en 2012, mientras los precios de construcción siguen en alza.
Pese a los beneficios y a la firme decisión oficial de sostenerlo en el tiempo, el plan Procrear -que otorga préstamos para la construcción de viviendas- viene enfrentando complicaciones que afectan a sus beneficiarios.
Sucede que la iniciativa del kirchnerismo, lanzada en junio de 2012 -y que contempla el desarrollo de hasta 400.000 casas en alrededor de tres años- también sufre los embates inflacionarios.
Así, y según pudo constatar el sitio especializado en economía iProfesional, los montos de los créditos son los mismos que los de hace un año, cuando se iniciara Procrear, pero los costos para edificar no han parado de subir.
En consecuencia, las viviendas que comenzaron a construirse en esta última etapa han tenido que ir resignando progresivamente superficie o calidad.
En diversas provincias, en las que se está desarrollando la iniciativa, los propios relevamientos concretados por los gobiernos locales fijaron en torno al 23% el incremento acumulado en los valores de construcción desde junio del año pasado a esta parte.
Un ejemplo de esto puede ubicarse en la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) del Ministerio de Agroindustria y Tecnología de la Provincia de Mendoza, que confirmó este número.
El plan para la construcción de viviendas que desarrolla el Gobierno Nacional, a través de la Anses y del Banco Hipotecario, fija un total de cuatro categorías de beneficiarios, divididos según sus ingresos mensuales declarados.
En la primera de ellas, aparecen como potenciales destinatarios quienes informen ganancias de hasta $5.000 mensuales.
En principio, para este segmento de familias, se ofrecía un crédito máximo de $200.000, que debía representar al menos un 80% del costo de la obra, por lo que el proyecto total no debía salir más de 250.000 pesos.
Ese monto viene a ser el mismo de cuando se lanzara el plan, cuando los valores de construcción eran otros.
Así, por cifras que se han ido atrasando en el tiempo -víctimas de la inflación- los desarrollos vienen perdiendo en metraje y en calidad.
Efecto “chiquitolina”. Para la línea que otorga hasta 200 mil pesos (acceden quienes pueden justificar ingresos inferiores a 5 mil pesos), la sangría llega a 10 metros cuadrados, si se compara lo que se podía edificar con ese dinero en junio de 2012 y lo que se podía hacer con la misma plata en febrero pasado, con el último dato del costo de la construcción disponible.
Hace 8 meses, a un valor de 3.271 pesos el metro cuadrado, un grupo familiar podía levantar en un terreno propio o dentro del de algún familiar una vivienda de 61 metros cuatros (dos habitaciones, un baño, living y comedor). Por esa superficie, el costo bruto en junio de 2012 era de 199.531 pesos, pero en febrero de este año ya había saltado a 234.545 pesos, ya que el metro cuadrado construido subió a 3.845 pesos, un incremento del 17,5 por ciento. Ahora, con los 200 mil pesos se pueden levantar 51 metros, 10 m2 menos que hace 8 meses.
La pérdida ante la inflación es proporcional a la magnitud de la obra. Es el caso de aquellos que logran acceder a la línea mayor, que otorga un máximo de 350 mil pesos (es para quienes justifican ingresos mensuales superiores a 5 mil pesos). En junio del año pasado, con ese dinero (349.997 pesos) alcanzaba para encarar un proyecto de 107 metros cuadrados (3 dormitorios, dos baños, living, comedor y cochera). Sin embargo, en febrero último hacían falta 411.415 (¡61.400 pesos más!) para edificar lo mismo. Pero como el monto a recibir sigue siendo el mismo, ahora se pueden construir 91 metros cuadros, es decir que en ocho meses la inflación se tragó 16 metros cuadrados de la vivienda.
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