Existe buena demanda de alquileres, pero los precios frenan las ventas
La realidad inmobiliaria de Necochea es muy compleja. La situación afecta tanto a propietarios de inmuebles, como a inquilinos, vecinos sin vivienda propia, martilleros, escribanos y otros profesionales vinculados con el mercado.
Mientras en los últimos años se ha visto un boom de la construcción como hacía décadas que no se producía en la ciudad, ese crecimiento podría verse frenado muy pronto por la falta de infraestructura y la existencia de una serie de ordenanzas obsoletas sobre usos de tierras y zonificación que impiden la construcción de nuevos edificios y de proyectos arquitectónicos innovadores.
Otro freno parece ser el conservadurismo de los necochenses a la hora de invertir en proyectos inmobiliarios en sectores sin vista al mar, además de una inflación trepidante que impide comprar o construir y una preocupante falta de crédito para hacer frente a precios inalcanzables para el vecino de clase media.
Demanda de alquileres
El crecimiento de la población necochense se ve reflejado claramente en la demanda de alquileres por 24 meses en nuestra ciudad.
Lo paradójico es que al finalizar el verano quedan gran cantidad de viviendas y departamentos vacíos, por lo que la oferta debería superar a la demanda. Pero no es así y los precios ya comienzan a corregirse a los seis meses, no a los 12, como ocurría tiempo atrás.
El martillero Jorge Balinotti explicó a Ecos Diarios que "hay una importante demanda de alquileres por parte de la clase media trabajadora”.
Todos quieren alquilar por 24 meses, pero los precios por mes van de 3.500, a 5.000 y 7.000 pesos.
Balinotti señaló que la gran demanda de alquileres es un reflejo del crecimiento de la población de la ciudad. "A pesar de lo que dicen los datos del último censo, creo que la ciudad ha superado los 100.000 habitantes y ha llegado mucha gente a radicarse en Necochea”, precisó.
Señaló que esto se nota especialmente en la llegada de muchos profesionales del ámbito judicial y también se refleja en el crecimiento de los colegios privados.
Ventas paralizadas
El martillero Sebastián Sarasíbar explicó que la venta de inmuebles se encuentran paralizadas porque "no hay créditos para la clase media” y al "cepo cambiario”.
"Tuvimos acceso al crédito hasta noviembre de 2011 y allí se produjo un quiebre”, precisó Balinotti. "Hoy estamos en una situación muy complica”.
Debido a la inflación y a la política cambiaria, que provoca confusión y zozobra en los posibles compradores respecto al valor real de las propiedades, las ventas han registrado una importante caída en los últimos meses.
Los propietarios quieren vender en dólares, pero ¿qué dólar? ¿Oficial, tarjeta, blue?
Comprar una vivienda para una familia tipo puede costar en la actualidad entre 900.000 y 1.200.000 pesos, valores inaccesibles en una ciudad en la que el sueldo promedio de un trabajador de clase media no supera los 10.000 pesos mensuales.
Balinotti dijo que la incertidumbre respecto a los precios y la ausencia de líneas de crédito no sólo afecta a quienes no pueden comprar una vivienda, también a quienes quieren venderla, a martilleros y otros profesionales vinculados al mercado inmobiliario.
Falta de planificación
Sarasíbar explicó que a diferencia de otras ciudades, "todavía existe en Necochea la posibilidad de comprar lotes y construir”. Pero esto también se ve afectado por la inflación.
El martillero señaló que la construcción es movilizada en la actualidad principalmente por los créditos Pro.Cre.Ar, que permite a muchas familias tener su primer vivienda. Sin embargo, esta iniciativa deja al descubierto la falta de planificación de la ciudad.
"Porque quienes acceden a estos créditos no pueden comprar terrenos bien ubicados y terminan construyendo en sectores donde prácticamente no existen servicios públicos”, dijo Sarasíbar.
Por ejemplo, no todos estos nuevos propietarios podrán acceder al servicio de gas natural, ya que la extensión de la red está limitada por la falta de presión en la línea, un problema que se viene denunciado desde hace tiempo.
Pero esta falta de planificación no sólo afecta al vecino, también la sufre la ciudad, ya que obsoletas ordenanzas impiden llevar adelante proyectos inmobiliarios en lugares no previstos por la legislación vigente.
Las zonas donde se pueden construir edificios ya parecen haberse agotado. En la Villa balnearia no quedan grandes predios para llevar adelante este tipo de proyectos. Tampoco en el centro.
De no existir un impulso político a cambios en las ordenanzas y si no se invierte en infraestructura, el crecimiento de Necochea seguirá siendo desordenado y acotado. Si a esto le sumamos la incertidumbre económica y el clima político, parecería que durante 2015 nada mejorará.///
Comentá la nota