A pesar de los esfuerzos hechos el año pasado por los gobiernos provinciales y el sector privado para otorgar aumentos salariales paulatinos, el permanente incremento del costo de vida ya se “los comió”. Las últimas subas sufridas en productos básicos de la canasta alimenticia, pusieron a la gente de mal humor y dejaron la sensación de que no hay aumento de sueldo que alcance.
La popular expresión “no hay plata que alcance”, volvió a recobrar vigencia en las últimas semanas, cuando productos básicos de la canasta alimenticia experimentaron aumentos significativos que impactan de modo directo y hasta brutal en los bolsillos de los asalariados.
En una provincia como La Rioja, donde más del 90 por ciento de la población económicamente activa es asalariada, el dato no es menor y, además, provoca un natural malhumor en la gente que en forma diaria nota como sus ingresos se deprecian.
Los esfuerzos hechos por los gobiernos provinciales quedan así minimizados por la inflación y, en el caso del gobierno local, la “quincenita” de 350 pesos que perciben más de 30 mil agentes públicos constituye un salvavidas para el sector asalariado pero también para el comercio y, en general, para el sufrido circuito económico nativo.
Una encuesta realizada en este portal en el mes de octubre de 2010 donde participaron más de de tres mil personas, demostró que más del 60 por ciento de los encuestados afirman que los aumentos salariales recibidos no alcanzan a compensar los efectos derivados de la inflación.
Sin embargo, más del 80 por ciento de los mismos participantes valoran como “gesto positivo” a la decisión del gobierno de Luis Beder Herrera de disponer el pago de la “quincenita” -o de agregar 100 pesos a los planes jefes de hogar- y lo diferencian favorablemente por esa actitud de su antecesor, el depuesto Ángel Maza, un “duro” a la hora de aumentar sueldos públicos.
Lo concreto es que 2010 ya pasó. Ya fue. El horizonte a divisar es el año que acaba de comenzar. Pero es importante destacar que al ser electoral, la dirigencia política se siente presionada y, por ende, mas dispuesta a cuidar el bolsillo de la gente.
Incluido el actual gobierno que demostró su predisposición al “derrame” de fondos hacia la clase trabajadora en su última actitud en diciembre de 2010, al pagar juntos el sueldo de noviembre, el medio aguinaldo, la quincenita y un plus de año nuevo de $350 pesos, sabe debe redoblar la apuesta y ello quedó demostrado al anunciar el gobernador Beder Herrera, hace menos de un mes, que en 2011 otorgará aumento de sueldos nuevamente.
El mandatario afirmó que desde el inicio de su gestión, se otorgaron “categorías, ascensos y los hemos mantenido actualizados con sus sueldos”.
Por ello, “para el próximo año (dijo exactamente el 22 de diciembre pasado por el 2011) vamos a hacer lo mismo. Ya tenemos un presupuesto y un convenio con la Nación que nos permitirá ir acompañando, con los aumentos de sueldos, la pérdida del poder adquisitivo que puedan sufrir los empleados”, afirmó.
La razón de la medida es simple, Beder Herrera buscará su reelección en octubre próximo de la mano del kirchnerismo y si dio aumento de sueldos en años no políticos, no iba a perder la oportunidad de sumar unos votos más este año que es electoral, lo cual está dentro de las reglas y con su victoria casi asegurada, ya que su rival, el radical Julio Martínez, cada vez se desinfla mas en las encuestas, que lo marcan con buena imagen, pero no con intención de voto.
En fin, en eso de que la realidad supera a la ficción está inserta la economía provincial. Por más que los distritos administren sus recursos de la mejor forma posible, la política económica no se maneja en las provincias. El gobierno federal es quien diseña -a veces como puede- esa delicada balanza entre precios y salarios. Y de eso depende lo que ocurra en las provincias, tanto en el sector público como en el privado.
Para traducir todo lo anterior al idioma de la “calle”: no hay que “hacerse los rulos”, porque 2011 será un año económicamente difícil por la creciente inflación. Para el gobierno local, los recursos para pagar los sueldos -a los valores actuales- están asegurados gracias a su buena relación con el gobierno nacional, pero discutir nuevos incrementos ya forma parte de otra historia que, en pleno proceso electoral de por medio, será posible, aunque la última palabra la tiene una sola persona, el gobernador Beder Herrera, mas allá de la presión que metan los gremios, cada vez con menos poder, y una oposición cada vez mas débil por sus peleas internas.


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