La inflación no cesa y según Ferretti “el aumento de precios nos ubica en una situación complicada”

El presidente de la Cámara de Comercio realizó un análisis de la problemática actual que viven los comerciantes respecto de alza de los valores y su impacto en la economía local. De acuerdo con lo manifestado por el dirigente existe un “amesetamiento” que se da por una “cuestión de desconfianza y no por escasez de fondos”.
Que la inflación existe es un tema indiscutible como también lo es que afecta mayormente a las clases medias y bajas, más allá de que cierto índice pueda beneficiar a la macroeconomía. La suba de precios en los productos de los diferentes rubros es una problemática que atraviesa todos los niveles sociales, siendo los bajos los más perjudicados, y no se percibe socialmente como “un corrimiento de precios”, tal como expresara el ministro de Economía, Amado Boudou.

Desde hace varios años existe controversia en la medición de la inflación; el Indec, por un lado, ofrece un informe muy disímil al que elaboran algunas consultoras, y más notoria es la diferencia cuando los compradores recorren las góndolas de los supermercados aplicando diferentes estrategias que les permitan seguir consumiendo con su salario lo mismo que el mes anterior. Algunos optan por adquirir productos de segundas marcas, otros merman las cantidades adquiridas, la mayoría utiliza los planes de financiación que ofrecen las tarjetas de crédito y en algunos comercios se ha comenzado a utilizar nuevamente la antigua “libreta de almacenero” para que el comprador pueda aplazar el pago.

Mientras el Gobierno reitera una y otra vez que la inflación es una cuestión de percepción, los precios en los principales productos ingresan en una carrera de remarcaciones que demuestra todo lo contrario. En ese escenario, lo que realmente preocupa es la falta de una política capaz de amortiguar el impacto en los sectores más sensibles de la economía doméstica sin alterar el comportamiento de la economía “grande” que requiere de cierto índice inflacionario para no retraerse.

En Pergamino

Con el objetivo de ahondar en la problemática de la inflación y en cómo ésta impacta en nuestra ciudad, en los niveles de ventas y en la reacción de la ciudadanía al momento de adquirir diferentes productos, el Diario dialogó con Javier Ferretti, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios, y con Nelson Figueredo, que preside la Cámara de Alimentarios de nuestra ciudad.

En primer lugar, la palabra de Ferretti sobre cómo influye la inflación en los comerciantes locales.

- ¿Usted cree que hay dos inflaciones existe, que existe controversia en la medición?

- Yo creo que sí; en una charla que tuve con Alberto Fernández cuando se presentó en Pergamino, la inflación fue uno de los temas que le planteé. Nosotros, las personas y más aún los comerciantes, hemos perdido la brújula. Nos determina el Indec un índice inflacionario el cual consideramos que no es real. Cuando uno quiere regirse por un parámetro o considerar hasta dónde puede manejarse económicamente, no encuentra la brújula, entonces se genera mayor incertidumbre y lógicamente se traduce en lo que comúnmente llamamos “colchón de precios”, un aumento de precios que se da en forma progresiva que nos ubica en una situación extremadamente complicada. Nos encontramos en una meseta económica, creo que la misma se da por una cuestión de desconfianza y no como fue en otras etapas como en 2001, cuando no había fondos; hoy los fondos están pero la desconfianza hace que no se decida invertir. Estamos en un período inflacionario, en promedio se está estimando un 25 por ciento anual, pero al encontrarnos con un amesetamiento en varias actividades, por ciertos períodos, estamos viviendo una situación transitoria de lo que se llama “estanflación”, que es un incremento de precios sin consumo y esta es la peor manera que tiene un comercio para subsistir.

- ¿Cómo afecta la inflación a los niveles de ventas en Pergamino?

- Afecta a todo el país por igual. No creo que falten recursos en Pergamino, no creo que haya falta de capitales para invertir pero hay una gran desconfianza, una situación política que genera incertidumbre y bajo una situación económica compleja. De acuerdo con lo que nos comentan, la macroeconomía va por buen camino mientras que la microeconomía, la que se vive cotidianamente, es complicada. Cualquier persona de clase media vive, como se suele decir vulgarmente, “ajustado”.

- Se da un panorama complicado para los comerciantes que deben afrontar las subas de alquileres y servicios y a la vez se ven obligados a subir los precios o bien perder la rentabilidad...

- Se empieza por la subsistencia y se prevé el mantenimiento del personal, pero los costos fijos en sí se van incrementando, de este modo se disminuye la rentabilidad, se trata de subsistir y se logra el mantenimiento del negocio pero no se advierten ganancias. Este tipo de comportamiento se puede realizar durante un tiempo determinado, no se puede estar toda la vida tratando de subsistir. Hay un momento en que es necesario aumentar los precios a costa de bajar los niveles de ventas.

- ¿Y entonces cuál es la reacción del comprador? ¿Aplican estrategias a la hora de comprar?

- El comprador busca diferentes estrategias de consumo. Todos somos compradores en sí, tenemos la diferencia de que los compradores de hoy contamos con información permanente, estamos capacitados para comprar. Empezamos a buscar ofertas, descuentos, fundamentalmente en los productos alimenticios, y todos nos restringimos, pero lo peor de todo es que la restricción máxima está dada en las grandes inversiones, como la construcción, la compra de maquinarias. La mayoría de los empresarios está a la expectativa, aguardando el comportamiento de la economía para el próximo año. Se ha generado un freno, no hay grandes inversiones pero sí el grueso de las personas se da gustos, por ejemplo hay una movilidad importante en los rubros de electrodomésticos, automóviles. Al no poder aspirar a la compra de terrenos ni a la construcción, por varios motivos, fundamentalmente por la falta de créditos, se dan gustos en aquellos rubros que ofrecen facilidades como la compra de electrodomésticos o automóviles. Si sólo se tiene en cuenta el movimiento de las casas de electrodomésticos o el que se da en las concesionarias, parecería que la realidad es otra pero la situación económica es mucho más compleja, las personas aspiran a ejecutar ese tipo de inversiones que son las que están a su alcance.

- A diferencia de lo que expresó Boudou sobre la inflación, que sólo afecta a las clases altas, el crecimiento de precios castiga a los sectores medios y bajos...

- A pesar de que existen las cuestiones de las mesas paritarias, siempre los empleados, jubilados y las personas de menores recursos son las que se ven más afectadas. Todo cimbronazo económico, termina perjudicando en mayor medida a las clases bajas y medias.

- ¿Cuál es, desde la Cámara de Comercio, el consejo, la ayuda ante los interrogantes de los comerciantes que se encuentran desorientados?

- Creo que una de las soluciones hoy está en el reagrupamiento de ideas. Por eso se insiste en la participación, en realizar trabajos conjuntos para lograr objetivos comunes. En el Día de la Madre se pudo obtener muy buenos resultados gracias a la promoción de las tarjetas de crédito. En los próximos días nos vamos a reunir con la gente del Banco Nación para hacer una movida similar para las próximas fiestas. Hay que generar actividades comerciales conjuntas para lograr beneficios para todos.

- ¿Cuáles son las expectativas de cara al advenimiento de las próximas fiestas y lo que ello genera en las ventas?

- La gente durante las fiestas, y contando con el aguinaldo, tiende a efectivizar compras. El espíritu navideño y el incentivo económico hacen que la gente gaste y compre en estas fechas que son especiales, pero es un período muy corto. Lo que se pretende generar es una estabilidad en lo que se refiere a los niveles de ventas, que garantice a los comerciantes un beneficio que perdure por el resto del año.

Las controversias que ofrecen las cifras oficiales del Indec

De acuerdo con un informe publicado en los medios nacionales, la inflación oficial de octubre fue de 0,8 por ciento, menos de la mitad de las proyecciones.

El Indec detectó un alza de los precios de los alimentos en un promedio de 1,4 por ciento. También se aceleró el aumento de la ropa a 1 por ciento. Contrarrestaron los incrementos las deflaciones de 0,1 por ciento en “equipamiento y mantenimiento del hogar” y de 0,2 por ciento en “otros bienes y servicios”.

El nivel general del Indice de Precios al Consumidor para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los partidos que integran el Gran Buenos Aires registró en octubre una variación de 0,8 por ciento con relación al mes anterior y de 11,1 por ciento con respecto a igual mes del año anterior. En cuanto a diciembre de 2009, el nivel general tuvo una variación de 9,2 por ciento, informó el organismo oficial de estadística.

Los bienes, que representan 62 por ciento de la canasta, tuvieron una variación de 1,0 por ciento mientras que los servicios, que representan el restante 38 por ciento, tuvieron una variación de 0,6 por ciento respecto del mes anterior, siempre según el Indec.

Estas variaciones no se corresponden con las del consenso de las consultoras privadas, las cuales habían detectado alzas en alimentos, perfumería y bazar entre 2,8 y 4 por ciento y proyectaban para octubre una aceleración de la inflación a un rango claramente superior a 2 por ciento, a tono con las variaciones que el Indec detecta para el promedio de salarios de la economía.

Los precios al por mayor se elevaron en 0,9 por ciento, impulsados por los frutos de mar con 5,9 por ciento; el tabaco, muebles y cauchos y plásticos, 1,7% y productos textiles, 1,5 por ciento. En un año se incrementaron 15,1 por ciento, cuatro puntos más que el denominado costo de vida.

A su vez, el costo de la construcción, según el Indec, mostró una aumento de apenas 0,6 por ciento, favorecida por la deflación de 0,1 por ciento en el costo de la mano de obra. La variación interanual fue de 16 por ciento.

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