Esta vez el frío los unió. La decisión del Gobierno nacional de suspender el consumo de gas en todas las industrias tucumanas generó fuertes repercusiones por parte de los empresarios y a su vez la reacción de los sindicatos que nuclean a más de 60 mil trabajadores del citrus y del azúcar. En este aspecto los gremios de Fotia y Uatre también piden al Poder Ejecutivo Nacional que se restablezca el suministro.
Los empresarios sostuvieron que en estos días de corte del suministro las perdidas de producción son considerables y que esto generará perjuicio en sus economías. Principalmente afectaría la actividad laboral ya que se re distribuirían las funciones de los obreros, hasta otorgando suspensiones.
Por su parte desde los sindicatos de Uatre y Fotia, confirmaron que se encuentran atentos a todo lo que suceda ya que si se generan despidos o suspensiones saldrán a protestar. Los dirigentes como Jesús Pellasio (Fotia), señaló que no van a permitir que se produzcan perjuicios contra los obreros y que si tienen que salir a protestar lo harán.
El objetivo de los cortes en el suministro, previsto por el Gobierno Nacional, es que haya gas para el consumo de los hogares y pequeños establecimientos que constituyen lo que se denomina consumo prioritario. Esto es así porque si no hubiera regulación para establecer el alcance de las interrupciones, el sistema dejaría de funcionar al quedarse los gasoductos y las redes de distribución sin gas suficiente para asegurar las presiones mínimas que requiere el suministro.
Según datos confiables, ayer entraron al sistema unos 125 millones de metros cúbicos frente a una demanda que supera los 150 millones. Del total ingresado, unos 102 millones corresponden a producción local y 23 millones, a importación desde Bolivia y de GNL (gas natural licuado) para regasificar.
Los 125 millones, a su vez, se habrían repartido en casi 90 millones para consumo residencial y de pequeños establecimientos comerciales, 8 millones para el GNC para vehículos, 12 millones para centrales térmicas que no pueden usar combustible líquido, y 15 millones para la industria.
Como ocurre siempre con los cortes a las plantas fabriles, la industria reclama por un reparto equitativo de la escasez, pero ya en la ley de marco regulatorio con la que se privatizó Gas del Estado, está previsto que la demanda a los hogares no se puede interrumpir.
Desde la misma óptica de distribuir la escasez, se plantea que con tarifas domiciliarias muy bajas en relación con los otros precios de la economía, las casas de familia no acotan el consumo de gas, por lo cual la demanda residencial sigue creciendo cada invierno. En general, el ejemplo típico es el de los hogares y hoteles de la Patagonia, donde se calefacciona de manera desproporcionada, un hábito posiblemente instalado desde la época en que el gas se venteaba en la región porque obstaculizaba la extracción de petróleo.
Ahora, la producción local es cada invierno menor que la del anterior, la demanda asciende cada año, y la importación sigue aumentando, representando este año unos 10 millones de metros cúbicos más que el invierno anterior. La expectativa de que la mayor cantidad de GNL importado iba a suavizar los cortes a industrias se desmoronó rápidamente debido a que la producción local no logra repuntar por encima del promedio de los 100 millones de metros cúbicos diarios.

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