Las vidrieras mendocinas ya lucen sus diseños para la temporada estival pero los precios comienzan a desanimar a los clientes. Desde la Cámara Empresarial remarcan que se debió absorber la inflación producida desde la misma temporada del 2012.
Esta mala noticia para los que pensaban cambiar algo de sus guardarropas era esperable para los comerciantes pero no en estas dimensiones.
“Hay aumentos que no se pueden manejar en los costos. Por ejemplo, un año la moda es usar puntillas y al otro los bordados, obviamente esto encarece la confección y el precio final”, explicó Susana Cavallaro, titular de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios (Cecitys).
Por su parte, Alberto Minser, presidente del Cecitys, afirmó que los valores de la ropa para la temporada estival debieron absorber la inflación que se produjo entre el 2012 y el 2013. “No aumentaron más porque no se los venderíamos a nadie”, reconoció Minser.
En tanto, las vidrieras ya comienzan a lucir llamativos estampados y géneros mucho más livianos pero con los precios remarcados. Por ejemplo, una bikini en el 2012 costaba entre $290 y $350 pero este año para ir a la playa se deberá contar con, al menos, $430.
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