Inédita operación de tumor a un niño en el Materno

Inédita operación de tumor a un niño en el Materno

Ariel, de San Antonio de los Cobres, tenía afectada la hipófisis. Los doctores Faila y Costas usaron cirugía transnasal endoscópica.

Como "un pacientito muy valiente", calificó el médico a Ariel, un niño de 11 años que fue operado exitosamente de un tumor benigno en la hipófisis. "Era un caso excepcional", comentó en una entrevista con El Tribuno Leonardo Faila, el neurocirujano que intervino en el Hospital Público Materno Infantil de Salta al pequeño oriundo de San Antonio de los Cobres, de apellido Siquila.

Desde hacía seis meses, el niño tenía signos de hipertensión endocraneana (cefaleas, náuseas, vómitos) y trastornos visuales y endocrinológicos por compresión de la glándula. 

La hipófisis es una glándula endocrina del tamaño de una arveja que está ubicada en la base del cerebro y ayuda a controlar la secreción de hormonas de otras glándulas como la tiroides, las glándulas sexuales y las glándulas suprarrenales.

Ante el cuadro de Ariel, la medicina podía recurrir a la cirugía tradicional y habitual, llamada craneotomía, con la que se entra al cerebro por una abertura en el cráneo, u optar por una más moderna, menos invasiva, con menor internación y morbilidad, y menos costos, conocida como cirugía transnasal endoscópica a base de cráneo.

La intervención, en detalles

Faila remarcó que es la primera vez que se hace esta cirugía transnasal en los hospitales públicos de Salta. La intervención -realizada el 23 de febrero último- tuvo un abordaje en conjunto con un otorrinolaringólogo, Benjamín Costas, quien en el comienzo talló un colgajo endonasal y sacó una porción del tabique. Luego siguió el turno del neurocirujano en la cara anterior de la hipófisis: abrió el hueso, entró en el seno efenoidal y desde allí a la silla turca. Se abrió ese hueso, accedió a la duramadre (la meninge exterior que protege al sistema nervioso central -encéfalo y médula espinal-), tomó contacto con la superficie ósea interna del cráneo y comenzó la extracción (debulking) total. Una vez retirado el tumor, se cerró la duramadre y el colgajo que Costas talló al comienzo se colocó a modo de tapa. 

La operación demoró alrededor de una hora y media. La tradicional, por vía trasncreaneal, demanda entre 5 y 6 horas, puntualizó Faila. 

El tumor extirpado a Ariel puede volver a crecer, "depende de si quedaron células y cuántas; el crecimiento es muy lento, es de un milímetro o menos por año", explicó Faila, y agregó que en caso de una nueva aparición, "ya podemos acceder más rápido porque ya hay una vía que queda abierta, no sería necesario volver a romper el hueso".

El caso de Ariel, con sus características, es el primero en dos años que se presenta en el hospital público salteño. El neurocirujano Faila destacó la decisión del complejo médico de alquilar el endoscopio para hacer la intervención, tras lo cual reconoció que muchas veces la casuística anual no justifica la compra de la aparatología. 

La intervención fue exitosa. Ariel, al cuidado de su mamá, se repone en una habitación del segundo piso del Materno Infantil, con un tratamiento de antibióticos y fisioterapia. 

Faila subrayó que para su recuperación, el pequeño necesita de un seguimiento endocrinológico para regular las hormonas hasta que la hipófisis vuelva a funcionar. Y alertó: "Este control endocrinológico es fundamental en la recuperación, junto a una medicación específica, porque hay que evitar pérdida de fluidos que pueden llevar al paciente a una deshidratación. Es un paciente que hay que cuidar de cerca", subrayó el especialista. 

"Que no lo toquen acá, hay que llevarlo enseguida a Buenos Aires"

Una reacción frecuente de la familia frente a un diagnóstico grave suele ser llevar al paciente a Buenos Aires. "No quiero que lo toquen acá", es lo primero que dicen, "sin saber que allá lo agarra cualquiera, no sabemos quién, puede tener la suerte de llegar a un buen centro, o no", comentó Faila, y añadió: "Allá, el paciente es un número más, acá no; los médicos tenemos nombres y apellidos, los pacientes también, nos cruzamos en la calle... pero cuando quieren derivar al paciente no me opongo".

El joven neurocirujano reveló: "Hoy estamos frenando un 90 por ciento de las derivaciones neuroquirúrgicas de cerebro y columna". 

Atribuyó esta situación al importante flujo de nuevos profesionales que hay en Salta desde los últimos diez años, que viene de formarse en importantes centros nacionales e internacionales. Reconoció que faltan algunos aparatos de alta complejidad (resonador intraquirófano, por ejemplo, pero la cirugía se pueden hacer igual y con buenos resultados. Uno tiene que explicar con meridiana claridad que nuestro propósito es que las cosas salgan bien, que hacemos todo para que eso sea así, que los beneficios son mayores que los riesgos, pero también que hay variables que no manejamos y que, como humanos somos falibles", indicó el neurocirujano.

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