Marcelo Alberto Girat fue encontrado culpable por las reiteradas violaciones a su hija Rocío, pero cumplirá la pena en su domicilio, atento a un recurso interpuesto ante Casación. El fallo causó indignación entre familiares, amigos y organizaciones sociales que se encontraban en la puerta de Tribunales esperando la sentencia. Hubo disturbios y una dura represión policial.
Alrededor de las 11 de la mañana, Rocío esperaba en la puerta de Tribunales junto a familiares y amigos, la hora de entrar a escuchar la sentencia. Tenía esperanza y fe. Organizaciones sociales y territoriales ya habían colgado sus banderas y esperaban también un fallo favorable para la víctima y que condenase a Marcelo Alberto Girat, suboficial de la Armada, quién violó durante cuatro eternos años a su hija, y para quien esperaban cárcel común.
Pero eso no ocurrió. Luego de la lectura de la sentencia, donde se reconoció la culpabilidad del acusado por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y por el cual se le dictaron 14 años de arresto (más accersorias legales y costos del proceso), llegó el baldazo de agua fría para la víctima: esos años los vivirá en su casa, porque el arresto es domiciliario.
Rocío rompió en llanto y fue trasladada para hablar en privado con su madre y el fiscal, Eduardo Amabet, que intentaron explicarse el por qué del fallo. Rocío manifestó que el paso siguiente es “esperar a Casación, no hubo justicia”.
Es la Cámara de Apelaciones la que toma esta decisión, “inédita” según los presentes. Patricia Gordon, referente de la ONG EnRed, quien acompañó a la víctima durante todo el proceso, dijo que “está comprobado todo lo que Rocío dijo, las violaciones, los vejámenes, por todo lo que pasó y le están dando el beneficio de la prisión domiciliaria cuando ellas estuvieron amenazadas de muerte”. Tanto la madre como Rocío fueron amenazadas de muerte por Girat el viernes pasado, luego de que se presentaran los atenuantes y agravantes, el militar dijera “las voy a terminar matando”.
Asimismo, agregó que “es muy reciente” y por lo tanto no se conocen los fundamentos de la Cámara para aceptar este fallo. “Esto es algo inédito, generalmente no sucede menos en casos de esta delicadeza”.
Algo que también llama la atención es que los jueces aceptaran el habeas corpus presentado por la abogada de Girat, Luz Alonso Protto, que fue calificado por Gordon de la misma manera: “inédito”.
Acto seguido se les preguntó por la posible existencia de complicidad por parte de las Fuerzas Armadas en el fallo, ya que el suboficial tiene para la Fuerza “un legajo intachable”. Rocío afirmó que “sí, porque ni el fiscal entiende por qué la Cámara aceptó el habeas corpus cuando generalmente no es aceptado, menos en casos particulares como este. Ya sabemos de dónde viene todo esto” aseguró la joven que, pese al miedo y al desconsuelo, se mantiene fuerte en su lucha.
Cabe resaltar que el imputado no se acercó al Tribunal en lo Criminal 3 a escuchar lo que le esperaba sino que lo hizo desde “el sillón de su casa”. Rocío lo entiende como “otro privilegio de los que goza” y no puede evitar sentir “bronca, bronca, bronca, después de violarme durante cuatro años no está preso ni detenido y tiene hasta seis meses para esperar en su casa por una condena firme”.
Rocío, con sus jóvenes 20 años, promete mantenerse en pie y no aflojar “hasta que él esté preso, en la cárcel, donde tiene que estar hace siete años, no se la va a llevar de arriba”. Manifestó tener miedo y encontrarse “desprotegida”, pero la pelea por la justicia “va a seguir, yo voy a seguir”.
Patricia Gordon reflexionó sobre la situación y dijo que “no hay condenas a los violadores y abusadores que estén a la altura de las circunstancias, realmente eso es muy doloroso, la familia esta destruida y su estado anímico va a empeorar”. Pero que sin embargo “resta esperar”.
Una vez conocida la decisión de la justicia, se produjeron serios incidentes en las puertas de Tribunales. La policía reprimió duramente a los manifestantes de organizaciones sociales y territoriales mediante gases lacrimógenos y balas de goma.
Comentá la nota