Abrumados por el desconcierto y la indignación, los familiares de Reinaldo Ricardo Rodas reclaman justicia ante la liberación del conductor que arrolló el domingo por la mañana al vigilador de 53 años y que trasladó el cuerpo ya sin vida del hombre incrustado en el parabrisas por 17 kilómetros, hasta las cabinas del peaje.
“No lo podemos creer y lo que menos podemos creer es que él esté suelto”, expresó Corina Rodas, hermana de la víctima en una improvisada rueda de prensa. La condición del conductor de 28 años identificado como Pablo Daniel García –oriundo de Capital Federal- es hijo del reconocido locutor y periodista Eduardo Aliverti (ver aparte) quien calificó el hecho como una “desgracia igual de desgarradora que de irreparable”. El joven recuperó su libertad tras permanecer un día y medio preso, fue otro golpe para la familia de Rodas que no duda en calificarlo como “un asesino”.
“No se puede decir drogado, borracho… no sé si estaba en plena conciencia porque alguien que tiene conciencia frena y hace algo”, reflexiona la mujer.
Intentando reconstruir el hecho, Corina estimó que el conductor “vino a toda velocidad, porque no hay controles de nada, lo atropelló y se lo llevó”. “No le encuentro calificativos –continuó- no sé qué se le puede decir a una persona así”. En cuanto a la situación actual del conductor, manifestó: “nos enteramos que salió, debe estar tranquilo por ahí con otro auto intentando matar”.
Dudas
La autopsia practicada sobre el cuerpo de Rodas determinó que el hombre murió minutos después del impacto debido a un fuerte traumatismo de cráneo que le provocó un paro cardiorespiratorio.
No obstante, en el círculo íntimo sostienen que, de haber sido asistido a tiempo, el hombre podría haber salvado su vida, por este motivo anticiparon que van a pedir un cambio de carátula en la causa actualmente calificada como “homicidio culposo”.
“Tenía a 30 metros un hospital”, indicó la hermana refiriéndose al Centro Médico Deragopyan en el Km. 52,5 de la Panamericana, sitio donde se produjo el impacto. De todas maneras, el pesimismo resulta inevitable para la familia que aún no cuenta con un abogado que los represente ni tuvo acceso a la declaración del conductor en la causa: “vamos a pedir cambio de carátula pero sabemos que no se hace nada”.
En cuanto a la posibilidad de enfatizar los pedidos de justicia, desde la familia afirmaron que se encuentran evaluando la posibilidad de realizar marchas aunque por estas horas el escepticismo es generalizado. “Obviamente que no va a haber justicia como en tantos casos”, expresó la hermana de la víctima.
Rodas fue atropellado el domingo poco después de las 6 de la mañana cuando circulaba en bicicleta por la autopista Panamericana con un Peugeot 504 color celeste a la altura del Km. 51. Unos 17 kilómetros más adelante, una empleada de la cabina del peaje por el que se disponía a pasar el conductor advirtió la situación: el auto llevaba incrustado el cuerpo del ciclista sin vida. Estaba boca arriba en el lado del acompañante con las piernas sobresaliendo por fuera del parabrisas.
Al advertir la escena, la empleada interrogó al hombre, quien aseguró no haberse dado cuenta de la situación. Inmediatamente fue detenido y recuperó su libertad en la noche del lunes.
La causa recayó en la Unidad Funcional de Instrucción Nº 3 de Pilar a cargo de María Inés Domínguez quien intenta determinar si es cierto que al conductor no le importaba llevar un atropellado en el auto, o si en realidad quería pasar rápido el peaje para trasladarlo a un centro asistencial. Fue caratulada como “homicidio culposo”.
Fuentes judiciales informaron a Télam que en el acta del procedimiento policial que se convirtió en la foja 1 de la causa, consta que la empleada de Autopistas del Sol relató también que García le dijo “traigo un atropellado”.
Por ello, más allá del relato de la familia, la fiscal Domínguez analiza si los dichos de García a la mujer del peaje fueron en un tono de desprecio o si en realidad quería apurarse para continuar viaje hacia algún hospital.
Seguir adelante sin ayuda
A tres días del accidente, la familia de Reinaldo Rodas sigue sin haber podido acceder a la causa, sin un abogado patrocinante y preguntándose cómo se presentará el futuro para su viuda, Catalina Ramírez –quien sufre una discapacidad auditiva por la que recibe una modesta pensión- y su pequeño hijo de 13 años.
“Nadie se acercó a darnos ayuda, la empresa para la que trabajaba (Watchman, compañía de seguridad privada) se hizo cargo del sepelio por una cuestión legal pero tampoco se acercaron ni los del country Mapuche, ni de la Municipalidad, no vino nadie a darnos ayuda”, afirman los allegados de Rodas, cuya muerte no hace más que reflejar el grado de indefensión de una víctima y de sus familiares ante accidentes de tránsito.
“Con su sueldito le pagaba el colegio privado a su hijo –aseguró Corina-, quería que fuera futbolista y esto le cortó todo el sueño, era su único hijo, no tenemos palabras para esto y no podemos creer que esté suelto”.
Alcoholemia
La Justicia determinó, por los primeros peritajes, que Pablo García conducía con 1,45 gramos de alcohol en sangre, casi el triple del dosaje máximo permitido, que es 0,5.
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