Indignación en Grecia por el repentino cierre de la radio y la televisión públicas

Indignación en Grecia por el repentino cierre de la radio y la televisión públicas
El gobierno conservador de Antonis Samaras decidió clausurar el ente de medios estatal despidiendo a casi 3000 trabajadores. Los periodistas se encuentran en paro por tiempo indeterminado y hoy habrá una huelga general.
Una era llegó a su fin en la noche del martes. Primero se escuchó una voz en la radio: "Aún estamos aquí." Poco después, sólo ruido y pitidos. Ese fue el final de la tradicional emisora de radio de Atenas en la frecuencia de onda media de 729. En su lugar se escucha ahora una voz en otro idioma.

En una operación inédita en la historia mediática europea, el primer ministro, Antonis Samaras, decidió cerrar la radio y la televisión pública, el ente ERT. La decisión se dio a conocer el martes por la tarde y para la medianoche ya habían dejado de transmitir todas las emisoras. En los televisores los canales de ERT mostraban una pantalla en negro y las palabras "sin señal". En total, la medida afecta a cinco canales de televisión y decenas de estaciones de radio del Estado, así como a 2656 trabajadores.

La ERT y sus predecesores acompañaban desde 1938 a los oyentes griegos. Según un portavoz del gobierno, pronto habrá una nueva institución que sustituirá a ERT sin las cargas del pasado. El vocero habló de un ente "con cimientos podridos" y retomó así acusaciones previas sobre nepotismo en las emisoras.

Pero la decisión del cierre generó una ola de indignación. Frente al edificio de la sede central de la televisión pública se congregaron miles de manifestantes que protestaban por el cierre. La Asociación de Redactores de Periódicos de Atenas (ESIEA) anunció una huelga por tiempo indeterminado hasta que el gobierno no dé marcha atrás con la decisión. Las únicas noticias permitidas son las relacionadas con ERT.

"Ejecución", tituló el diario de izquierda Eleftherotypia, que consideró que el gobierno cedió a la presión de la troika de acreedores y dejó a gente en la calle. Incluso el arzobispo de Atenas Hieronymus II consideró que la decisión era incorrecta. Los dos principales sindicatos griegos convocaron a una huelga de 24 horas para hoy.

Miles de griegos que se encuentran en el exterior se quejaron por teléfono o Internet contra el cierre del ente, que consideran "el cordón umbilical" que los une con su "vieja patria". Los fanáticos del deporte también están enojados: la televisión estatal transmite casi todos los eventos deportivos importantes.

La radio y la televisión públicas tienen una historia difícil en Grecia. En las últimas décadas sirvieron para dar trabajo a cientos de miembros de los diferentes partidos que estuvieron en el gobierno. El resultado: muy bajos índices de audiencia y producciones caras. El principal programa de noticias tenía recientemente un índice del 6% de audiencia. Y peor es lo que ocurre en la radio. Ninguna de las emisoras aparece en la lista de las 20 radios más escuchadas en el país. La empresa completa le costaba a los griegos unos 300 millones de euros anuales. El pago de cada contribuyente se calculaba por el consumo energético y alcanzaba alrededor de una décima parte de la cuenta de electricidad.

Pero pese a todo, la radio y televisión públicas tenían algo único que ofrecer: la calidad de sus emisoras se mantuvo en un alto nivel a pesar de los problemas burocráticos. Programas culturales, que no tenían espacio en emisoras privadas, eran producidos por ERT. El tercer programa de radio (ERA 3), con su música clásica y ópera era un oasis en el paisaje radiofónico. "Hoy nos dimos cuenta del tesoro que perdimos", dijo Marios Kourides, un fiel oyente de los programas culturales del ente estatal.

El cierre también podría tener repercusiones políticas. Samaras decidió cerrar el ente por decreto. Atenas se comprometió frente a los acreedores a despedir a 2000 empleados públicos para fines de junio. Con el cierre de ERT Samaras alcanzó con un amplio margen la cifra necesaria, pero ahora se arriesga a enfrentar una peligrosa disputa en su coalición de gobierno. El portavoz gubernamental Simos Kedikoglu mencionó ayer los principales puntos del plan para la formación de un nuevo ente, que debería llamarse NERIT y contaría con unos 1200 empleados. Un aspecto interesante es que en la nueva empresa las decisiones serían tomadas nuevamente por tres ministros: de Turismo, Finanzas y Prensa. Algunos analistas creen que con este paso Samaras quiere deshacerse de algunos puestos directivos de la televisión, para permitir el acceso de gente cercana a él por la puerta de atrás. «

los periodistas siguen en sus puestos

Periodistas despedidos de la televisora y radiodifusora estatal griega se negaron a salir de sus oficinas y continúan transmitiendo los programas por Internet mientras el gobierno conservador enfrenta una crisis política a un año de haber asumido el cargo. Miles de manifestantes se quedaron afuera de las gigantescas oficinas centrales de ERT en el norte de Atenas durante la noche. Los sindicatos de periodistas convocaron a un paro de 24 horas, suspendiendo los programas noticiosos privados, mientras los aliados de la coalición de centro izquierda del gobierno demandaron que se revierta el cierre.

La decisión del primer ministro griego, Antonis Samaras, podría provocar una crisis en el seno de su coalición de gobierno después de que todo el periodismo griego se declarara en huelga y los sindicatos convocaran a un paro para hoy. Samaras defendió su decisión: "Había un enclave de residuos y nos deshicimos de él. Esto molesta a alguna gente porque querían mantenerlo."

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