En la filmación de la pelea en la Colonia Penal no se puede identificar al atacante de Marcos Luquín. Murió de unapuñalada en el corazón.
El juez Federal subrogante, Enzo Rodríguez Diez, no cuenta este miércoles con indicios que apunten al autor del asesinato del preso Marcos Luquín, que murió el martes a la siesta luego de recibir una puñalada en el corazón durante una pelea con facas en uno de los pabellones de la Colonia Penal de Santa Rosa.
Desde el juzgado informaron que la muerte se produjo como consecuencia de una pelea que se desencadenó a las 13.45 horas entre internos del Pabellón 1 bajo, en el cual hay condenados pampeanos exclusivamente. “No se sabe como empezó la pelea. Estaba todo tranquilo y, de buenas a primeras, dos o tres empezaron a agredir a otros con facas”, reveló una fuente cercana a la investigación.
Como consecuencia de la pelea, Luquín murió de una puñalada y cuatro internos fueron heridos, aunque solo uno de ellos, Gustavo Zapata, quedó internado en el Hospital Molas, donde le extirparon el bazo durante una operación de urgencia. “No había internos de Buenos Aires. No fue una disputa con pampeanos, como venía sucediendo”, explicaron en el Juzgado.
El juez Rodríguez Diez y sus colaboradores observaron la filmación de la cámara ubicada en la puerta de ingreso del pabellón. Sin embargo, las imágenes no arrojan pistas, según trascendió. “En todos los pabellones tenés un ventanal gigante por donde entra luz. Esa luminosidad impide una buena visibilidad. Siempre en las peleas se van al fondo, a propósito, para que se vea menos”, contaron.
Según las fuentes tribunalicias, los mismos internos contaron que Luquín y otro preso fueron los que comenzaron a agredir. Sin embargo, no hay sospechosos de la autoría del crimen. “Habrá que ver si alguno está dispuesto a hablar. Es la única forma porque en la filmación no se ve nada”, dijeron en el Juzgado Federal.
Todavía no se le tomó declaración judicial a ninguno de los presos. En la jornada, las autoridades del Servicio Penitenciario Federal iniciaron un sumario interno y el juez aguardará si de allí surge algún dato. No habría agentes que puedan dar detalles de cómo se produjo el golpe mortal. Por ahora, solo se secuestraron las facas y otros elementos que se usaron en la pelea, y se levantaron algunas huellas. La autopsia que se le hizo a la víctima certificó que murió de un puntazo que afectó el corazón, según se supo.
“No hay mucho. Fue una pelea dentro del pabellón, no se sabe por qué, no había cuestiones previas, ni quiénes intervienen. Duró tres o cuatro minutos. En la filmación no se percibe cómo llega a recibir la agresión que resulta fatal.Es muy difícil de determinar, dependemos de alguna declaración de otro interno, pero tienen sus códigos”, admitió la fuente judicial.
En el pabellón 1 bajo había 40 detenidos alojados. Aunque en el momento de la pelea, la mitad estaban afuera, trabajando en los talleres del penal. En principio, estiman que no habrían ingresado armas desde el exterior y que se usaron las habituales “facas” de fabricación casera, con maderas o fierros que sacan de la camas u otros elementos.
La jueza Federal, Iara Silvestre, regresará de su licencia la semana próxima y tomará el control de la investigación.
La vítima Fatal, Marcos Luquín, tenía 27 años y residía en el denominado barrio Municipal, ubicado en la zona norte de la ciudad. Cumplía una condena por varios robos a mano armada, que se caracterizaron por haber sido cometidos con “mucha violencia”, recordó un policía consultado por este diario.
Durante varios artículos que se publicaron a fines del año pasado, este diario alertó que la Colonia Penal de Santa Rosa aglutinaba cada vez más tensión: a la pelea habitual entre presos se le habían sumado reiterados enfrentamientos entre reclusos y agentes de requisa, cada vez que se intentó secuestrar droga del interior de los pabellones. Los cacheos sorpresivos generaron duros conflictos, de los que resultaron heridos varios internos e incluso algunos uniformados del Servicio Penitenciario Federal.
Quienes conocen lo que ocurre en la U-4 apuntan a la gestión de las autoridades. Principalmente ponen en el centro de todas las críticas al director Sergio Escalada.
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