Luis González, delegado de los trabajadores, en diálogo con El Diario dentro del frigorífico.
La tensa relación de los propietarios del frigorífico INDECO, ubicado en la vecina localidad de Toay, y los trabajadores tendrá un impase de 20 días. Eso es lo que acordaron ayer a la mañana un enviado de los hermanos Angel y Paolo Buetti, un representante del Sindicato de la carne y otro de los operarios.
“El compromiso es que durante 20 días los trabajadores se comprometan a no tomar la planta y los Buetti en ese tiempo van a presentar una propuesta de explotación y reestructuración del frigorífico”, confió a El Diario el subsecretario de Trabajo de la provincia, Marcelo Pedehontáa.
Además, la empresa dio a conocer que abrió una instancia de retiros voluntarios para aquellos trabajadores que ya no quieran continuar en la planta. En esa alternativa habría pesado mucho la amenaza de los empresarios de despedir a la mitad del personal o directamente cerrar la planta si no se habría una negociación para destrabar la toma del predio realizada el martes pasado.
Hoy, en horas de la mañana, habrá una asamblea en el frigorífico donde todos los trabajadores serán puestos al tanto de la situación. “Creemos que todo puede resultar positivo”, le dijo a El Diario Luis González, delegado de los trabajadores.
Ayer la planta permaneció sin trabajar durante todo el día. En el predio habría un grupo de cinco trabajadores alrededor de una fogata y bajo las plantas para guarecerse del intenso calor. “Hoy la situación es ésta...así como entraron ustedes puede entrar cualquier personas. Acá no hay ningún representante de la empresa”, indicó González.
Empresario
interesado
Durante el encuentro que tuvo lugar ayer a la mañana en la Subsecretario de Trabajo, se hizo presente un abogado que se indetificó como de apellido Ottiniano quien aseguró que representaba a un empresario interesado en la planta. “Aclaró que la idea de este nuevo empresario es invertir de acá para adelante...que de ninguna manera tenía intenciones de hacerse cargo de deudas viejas. De hecho hasta pidió el estado de la situación financiera de INDECO”, indicó Pedehontáa ante una consulta telefónica de este diario.
De la reunión participaron el propio Pedehontáa, Luis González, Osvaldo Gómez -representante del Sindicato de la Carne- y el gerente de la planta, Marcelo Desinano.
Crónica de una
crisis anunciada
La compra del frigorífico de Toay por parte de los hermanos Buetti al empresario Francisco Gil durante el año 2008 arrancó con el pie izquierdo.
Un artículo publicado por este diario el 1 de agosto de ese año dio cuenta de la crítica situación de la planta, de las condiciones financieras de los entonces compradores Angel y Paolo Buetti, de las “vinculaciones políticas” con el destituído intendente santarroseño Juan Carlos Tierno y de los reparos puestos desde el propio Gobierno Provincial a la concreción de esa operatoria.
En aquel entonces los empresarios Angel y Paolo Buetti tenían en la familia -según confirmó el primero ante una consulta de este diario- una deuda de impositiva de 200.000 pesos que en un primer momento puso en duda la adquisición de la planta.
Se trataba en ese momento de un pasivo de unos 85.000 pesos por Ingresos Brutos a la DGR, por varias refinanciaciones “no cumplidas”, otros 72.000 pesos a la AFIP / DGI y una cancelación de un plan de pago por una suma cercana a los 25.000 pesos.
Angel Buetti siempre habló de una “amistad personal” con Tierno, aunque la relación que supieron mantener en el tiempo incluyó los servicios del ex funcionario como abogado en diferentes situaciones. Incluso, a la hora de buscar inversionistas, los Buetti habrían esgrimido el vínculo que tenían con el ahora destituído intendente. Tierno, además, tiene un campo en la zona de El Durazno, un área de influencia del frigorífico toayense y que se sospechaba reportaria jugosos beneficios dadas las relaciones carnales entre ambos.
Sin embargo, la precaria situación laboral de los trabajadores nunca cambió. De hecho, fue empeorando poco a poco hasta estos días donde todavía ni siquiera cobraron los 60 operarios los 400 pesos adeudados de una cuota de sus haberes.
Por eso, el martes los propios operarios decidieron tomar la planta ante el temor de un eventual cierre y despidos masivos.
Esa situación llevó a que una vez mas interviniera el Gobierno Provincial a través de la Subsecretaria de Trabajo, donde ayer se firmó un nuevo acuerdo.
Igual, la situación del frigorífico toayense no es muy distinta al del resto de las plantas instaladas en la provincia.

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