Se creó en 1994, es la más antigua de la Provincia y desde entonces asistió unos 35 proyectos. El 65% se abrió paso y aún hoy se mantiene en la actividad. Inicialmente fueron propuestas de base social, pero ahora buscan darle un perfil cultural y transitar hacia un proceso de acompañamiento a cada pyme en su lugar de trabajo. Desde Adelo, Rosario Endere explica el antes y el después.
Lo que se busca es el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas en las distintas ramas de las actividad económica del distrito, con el objetivo de que las ideas se transformen en pequeñas empresas. Entonces, desde el ámbito municipal se fortalece a los emprendedores en la etapa de mayor riesgo empresario para mejorar las expectativas de supervivencia. Y que de ese modo, el microempresario pueda no sólo sostener su núcleo familiar, sino también capitalizarse con el fin de que, pasado el período de incubado, sea capaz de instalarse en un espacio propio. Es decir que la Incubadora se plantea como experiencia piloto para que luego de haber alcanzado un grado de maduración suficiente pueda expandirse hacia otras actividades productivas y de servicios complementarios.
"La Incubadora de Empresas fue el primer proyecto que se lanzó en la Provincia y es la única que ha superado todos los escollos. Según un relevamiento provincial de fines 2010 de la Federación de Polos, Parques Industriales e Incubadoras hay 16 proyectos en la Provincia y este es el más antiguo", señaló a EL POPULAR Medios Rosario Endere, desde la Agencia de Desarrollo Local de Olavarría (Adelo) donde se apuntalan las propuestas.
Inicialmente, ese espacio surgió para "ayudar a las microempresas a sustentarse y perdurar en el tiempo con un perfil de base social", abriendo las puertas a "cualquier tipo de industria de servicio, artesanías, abarcó la mayoría de los rubros, todos productivos no industriales", precisó la funcionaria.
El punto de partida es que "las pequeñas estructuras productivas son muy flexibles a los cambios y con una ayuda en la gestión y tutorías pueden sobrevivir mejor, eso se hizo en forma sostenida".
A demanda
Desde el gobierno municipal de Olavarría se ofrecen servicios de información, asesoramiento y formación, se evalúan los proyectos, se hace análisis de mercados y competencias, de costos, de gestión y organización de la actividad económica, además de tutorías, facilitación de créditos o subsidios, capacitación y participación en exposiciones.
"Tenemos un apoyo muy importante del Municipio. Yo hace poco que estoy y el premio nos ayudó también", admite Sabio, tras acreditarse el primer puesto de Innovación Tecnológica y Creatividad Empresarial en 2010, en la modalidad "Emprendedores Rural" con su "Consultorio veterinario móvil".
De todos modos, el vínculo con el Estado es muy anterior "desde hace 4 ó 5 años, yo fabrico casillas rurales y ahora estamos con el quirófano móvil del proyecto Innovar. Creo nos va bien, con indicaciones de Municipio o Ingeniería, hacemos cursos que nos ayudan a abrir la cabeza", rescató el empresario de 46 años.
Hay líneas de financiamiento, a veces desde el propio Municipio, y se funciona como una administración compartida entre los empresarios y Adelo. "El apoyo es la demanda, no se le puede imponer a la gente lo que tiene que hacer. Hasta hoy pasaron 35 proyectos por la Incubadora, de los cuales el 65% continúan en actividad. Son carpinterías, metalúrgicas de pequeña escala, emprendimientos culturales", detalló Endere.
La apoyatura se realiza también entrelazando programas del Ministerio de Desarrollo Social como Manos a la Obra, el Fondo descentralizado, el Microbanco, el Programa de Emergencia Habitacional, el Ministerio de Trabajo de la Nación, Pipe, Tipología 6 y Componente Materiales.
Son galpones que hoy incuban emprendimientos productivos y a futuro podrían encarnar propuestas artísticas. O al menos así lo había adelantado el intendente José Eseverri al anunciar la remodelación del Parque Alberdi. "Hay que transformarla en industrias culturales, hacer un cambio de perfil y de hecho están trabajando las comparsas, que son pequeñas industria que pueden vender sus servicios a otras ciudades", llegó a ejemplificar el jefe comunal, en vísperas de los corsos 2011.
Justamente por eso, ahora pretenden darle un giro y trabajar codo a codo con los emprendedores "en su propio lugar y no en agrupándolos en un espacio, porque que a veces no les queda a mano o es más difícil la adecuación. Intentaremos reconvertirlo y que sea de base cultural porque hay mucha demanda", analizó Rosario Endere. De hecho, la comparsa Bahía Ba está instalada con un taller propio trabajando en el lugar.
El vínculo
La mayoría de los proyectos ya están próximos a vencer, tras cuatro años de instalados, pero "todos los contratos se van a respetar y habrá recambio natural cuando los proyectos prosperen", aclaró la funcionaria municipal. Así es que uno de los galpones será demolido para ganar espacio y usos sociales, y el otro tendrá otro movimiento, asociado a lo artístico.
"Muchos nacen como un proyecto familiar para reforzar la actividad principal y tienen formación en general primaria o secundaria, y hacemos capacitación en cuanto a emprendedurismo", indicó Endere.
En todos los casos, "la idea de que la gente no se siente sola, que si busca nuevos apoyos los encuentre y pueda ir resolviendo sus necesidades".
En esa línea de análisis, Endere aseguró que no alcanza con que alguien sepa hacer, también hay que "saber vender y saber administrar. Cuando salta alguna pata de esas, hay problemas. Asesoramos, capacitamos y lo hacemos con la Facultad de Ingeniería".
Por eso, calificó como "un gran paso que el emprendedor sepa reconocer que tiene que aprender muchas cosas y a partir de eso el vincula es permanente. Vienen, preguntan qué línea nueva de crédito hay, qué necesito comprar, dónde puedo encontrar a los proveedores o como le vendo a fulano. Todo pasa por la decisión personal de autoevaluarse y darse cuenta que hay que trabajar en forma conjunta".
"Ahora estamos viendo de ir con quirófano a otras localidades. El primer proyecto ya se plasmó en Cipolletti", cuenta con entusiasmo Juan Sabio, sin parar un minuto. La clave para ser uno de los próximos eslabones productivos del PIO, lo sabe, "es vender más, ya que nos conozcan es importante. Y vamos a seguir creciendo para llegar al PIO". Lo dice con convicción, al frente de una pyme "chiquita" en la que trabaja junto con su familia, y convencido de que el premio Innovar "es un incentivo para seguir luchándola y superarnos".

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